Reajuste en el sector público: ¿Cómo resolver esta negociación competitiva?


Un error común en una negociación competitiva es extremar las posiciones.

Se nos viene una negociación competitiva. Veamos por qué. Durante estos días, la Comisión Especial Mixta de Presupuesto del Congreso se encuentra discutiendo la Ley de Presupuestos del Sector Público, la cual deberá estar despachada a más tardar el 30 de noviembre y regirá para todo el año 2018.

Siendo un profundo proceso que contempla la consulta, análisis, formulación, discusión y sanción entre diferentes instituciones y órganos, el presupuesto debe compatibilizar los objetivos logrados, las metas futuras y la disponibilidad de recursos.

Luego de presentar el proyecto de ley a la Cámara de Diputados, el Ejecutivo tiene muchas formas de influir en la etapa legislativa. Los ministros de Estado pueden asistir a las sesiones de cualquiera de las ramas del Congreso. Y tomar parte en sus debates, con preferencia para hacer uso de la palabra, pero sin derecho a voto.

Además, el Ejecutivo cuenta con la instancia del veto presidencial al final de esta etapa legislativa. En virtud de esta última, la Presidenta de la República puede presentar observaciones al proyecto de ley aprobado por el Congreso para modificar algún punto de su contenido.

Por otra parte, una práctica recurrente en los últimos años ha sido la elaboración de un Protocolo de Acuerdo, que acompaña la ley de presupuestos, que contiene compromisos de parte del Poder Ejecutivo frente al Congreso.

Salario del sector público

En consecuencia, no es de extrañar que durante estos meses, y como es costumbre año a año, se negocie el reajuste salarial del sector público. Este depende de la distribución de recursos que se realiza en la ley de presupuestos.

En particular, la negociación de este año tiene el potencial de tornarse particularmente competitiva. No solo por la presión de las próximas elecciones presidenciales y parlamentarias, sino que también porque el presupuesto público para el año 2018 será austero, según señalaron el ministro de Hacienda, Nicolás Eyzaguirre, y la vocera de Gobierno, Paula Narváez.

Estas declaraciones causaron reacción en los gremios del sector público, quienes han exigido al Ministerio de Hacienda acelerar las negociaciones del reajuste para el año 2018; antes, en octubre pasado, ejecutaron un paro.  Y no descartan la posibilidad de reanudar las movilizaciones durante el resto del período electoral.

Un error en negociaciones competitivas

Un error común en las negociaciones altamente competitivas es que los rangos de negociación sean tan extremos que no se crucen. Una de las partes hace una petición muy elevada o exigente, a lo cual la otra parte responde con un rotundo no a todo. Con ello, la diferencia parece inabordable y comienzan la confrontación y desconfianza.

En la negociación en comento, el Ejecutivo propuso un 3,2% de ajuste, frente a lo cual la mesa del sector público respondió con un 6%.

Siendo esta una diferencia significativa, para llegar a un acuerdo será necesario que las partes consideren los criterios de legitimidad que sustentan sus posiciones y tengan cuidado de no desgastar las relaciones. Asimismo, deberán compatibilizar sus intereses, la voluntad política, los plazos y ritmos de la negociación.

¿Cómo cree usted que las partes podrían llegar a un buen acuerdo en esta negociación?

Esta publicación contó con la colaboración de Marcelo Marzouka, coordinador de investigación del Programa de Negociación UC.