Crisis de confianza: se enfrenta con diálogo, cooperación y consensos

Escrito por : Cristián Saieh
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La crisis de confianza explica en parte los problemas políticos y de convivencia que enfrenta Chile. Un 70% de los chilenos prefiere ser precavido y cuidadoso en el trato con los demás.

Chile se encuentra sumido en una crisis profunda. Una Convención Constituyente que cada día genera más tensión; las interminables jornadas de violencia los días viernes en el centro; problemas de seguridad en todo el país; retiros de las AFP que una gran mayoría sabe que son dañinos para la economía; un gobierno que parte con el pie izquierdo; crisis total con la migración y la Araucanía.

¿Qué nos pasa? ¿Qué ocurre con nuestras instituciones políticas, empresas, la economía, nuestros gobernantes?

Crisis de confianza: Chile país desconfiado

La respuesta más clara es la grave crisis de confianza instalada en el país. Es cuestión de leer los titulares de la prensa, conversar con amigos o escuchar a grupos de personas debatiendo sobre un tópico relevante de políticas públicas. Los ánimos se crispan rápidamente, se atribuyen las peores intenciones a la otra parte y comienza la escalada de la confrontación.

Diversos estudios ratifican lo anterior. La encuesta Latinbarómetro 2020 ya indicaba que solo un 12% de los chilenos dice confiar en la mayoría de las personas y un 70% prefiere ser precavido y cuidadoso en el trato con los demás.

En países con niveles de confianza más altos como Australia o Noruega, aquellos que confían superan el 60% de la población.

Otros antecedentes: Chile se ubica dentro del 30% de los países con menor confianza social en el mundo; es el quinto más desconfiado de Latinoamérica y el más desconfiado de la OCDE.

Estos datos sumados a esa percepción general de la ciudadanía hablan de que algo anda mal, muy mal. Y como desconfiamos de las personas, las empresas, los gobernantes, las agrupaciones intermedias, el colorario es evidente: exigimos más control, más sanciones, más regulaciones.

Estas últimas medidas pueden ayudar, pero lo que prioritariamente nuestro país requiere hoy es diálogo, cooperación y generación de consensos sobre aspectos básicos de nuestra convivencia social.

Nuevamente, si no hay confianza no hay intención de escuchar al otro; si no escuchamos, no entendemos y si no entendemos no llegaremos a acuerdos.

¿Cómo generar confianza?

Para generar confianza se requiere:

  • conocer los reales intereses y objetivos de los actores que debaten (su real agenda)
  • generar interacciones comunes que aseguren el cumplimiento de los compromisos y que redundan en la validación del otro
  • un marco normativo moderno y flexible que castigue con rigurosidad a aquellos que infringen daño al capital básico de una sociedad libre que es la confianza.

También hay que apuntar a la necesidad de sumar liderazgos nítidos en los que se pueda confiar. Lamentablemente, las encuestas nos muestran mes a mes el creciente desprestigio de nuestros líderes políticos, que son los llamados a encauzar el diálogo y construir confianzas.

Solo ha pasado un mes desde que asumió el Gobierno del presidente Boric y vemos que el capital de confianza con que llegó (tal vez el más alto desde el retorno a la democracia) se vino abajo.

Es hora del recambio de liderazgos constructivos, confiables y dialogantes que estén descontaminados de los vicios de nuestra política actual. Verdaderos servidores públicos que se la jueguen por unir y conducir más que en acaparar, ideologizar y atrincherar a las personas.

Lee el artículo anterior ¿Cómo preparar una negociación? Muchas veces el partido se juega en el camarín…

 

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