El futuro del trabajo: ¿Personas o robots?

Los robots no llegaron para reemplazarnos, sino que para aumentarnos. La cobótica es una interesante experiencia de colaboración humana y robots. El futuro del trabajo está muy cerca.

En el mundo de la ciencia ficción hay una predicción que supuestamente cada día se acerca más: Los robots van a reemplazar el trabajo de las personas. Un artículo de la BBC del año 2019 indica que los robots van a reemplazar 20 millones de trabajos en fábricas el 2030. Sin embargo, este mismo artículo indica que la robotización también va a crear nuevos trabajos que permiten balancear en parte este oscuro futuro.

Algunas corrientes filosóficas de futurología hablan incluso de que todo el trabajo será realizado por robots. Y los humanos estarán libres de poder perseguir sus pasiones y desarrollar trabajos con un gran contenido artístico y de alta personalización. De esta forma, cada persona será libre de hacer lo que sea más atractivo para su desarrollo propio.

Como en todo proceso de innovación, la robótica ha pasado por momentos en que se pensaba que cambiaría el mundo completo en el corto plazo, luego por un espacio de desilusión cuando esto no ocurre y finalmente hoy está presente en nuestras vidas de distintas maneras. Desde un cobrador automático de estacionamiento, en fábricas y hasta una aspiradora que limpia nuestras casas, pero muy lejos de las predicciones que tenía en un principio.

Colaboración humanos y robots

Este proceso de adaptación ha llevado a un desarrollo muy interesante: la “cobótica” en la cual se hace interactuar humanos con robots, para que cada uno haga lo que mejor sabe hacer y trabajen en conjunto: El robot se ocupa de las tareas repetitivas que requieren bajo conocimiento (mover cosas, sellar, atornillar, etc) y la persona, de preparar los insumos para que esto se haga de manera correcta y de diseñar el trabajo. De esta forma, no se elimina el trabajo humano, sino que aumenta para que sea un trabajo de alto valor y más gratificante.

A diferencia de los robots industriales, que tienen gran tamaño, velocidad y son muy peligrosos, los cobots son pequeños robots de bajo costo, con sensores que evitan choques con la persona, y que pueden ser programados por el mismo usuario. Esto permite automatizar tareas específicas.

Por ejemplo, el usuario se preocupa de seleccionar el producto correcto que debe empacar, de revisar que funcione bien, y luego lo posiciona en un lugar específico. El cobot lo ingresa en una caja, agrega protecciones y pone la tapa para el despacho.

Esto aumenta la productividad y simplifica la programación y capacidades que requiere el robot, disminuyendo fuertemente sus costos (ya que el robot debe hacer una cosa específica y es el usuario quien ocupa de la parte compleja del proceso como revisar la calidad).

Computadores aún pierden tiempo

En la interacción con los computadores ocurre algo similar: Cada vez hay más herramientas de software que permiten automatizar procesos computacionales interactuando con el usuario, y que están enfocadas en automatizar las tareas de poco valor. Muchas de ellas las puede programar el mismo usuario y esto permite incrementar la capacidad productiva de una persona.

Muchos ERP requieren ingresar varios campos siempre con la misma información, y apretar siempre los mismos botones cada vez que se desea ingresar un dato. En vez de escribir solo el dato que se quiere ingresar, se deben llenar 20 campos diferentes con información fija, y pasar por 4 ventanas, perdiendo valioso tiempo productivo y agregando espacio para generar errores.

Con una herramienta de automatización, se ingresa el dato a cargar y luego la herramienta de automatización agrega toda la información complementaria, hace todos los clicks. Ello permite a la persona concentrarse en lo realmente importante, realizando esta tarea muchísimo más rápido y con menos errores.

Finalmente, parece ser que los robots no llegaron para reemplazarnos, sino que para aumentarnos. Nos ayudarán a enfocarnos en las tareas que agregan valor y ellos realizarán las tareas repetitivas y que son las que normalmente generar errores y aburrimiento que destruyen fuertemente la productividad.

En un tiempo más, cada uno de nosotros podría tener un cobot en su escritorio y un software de automatización en su computador, a los que enseñaremos las cosas que nos aburren. Esto nos permitirán trabajar en nuestro máximo potencial y de una forma altamente gratificante.

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