La cultura organizacional y el propósito, claves para los equipos de alto desempeño

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Un equipo de alto desempeño se forma por miembros altamente capaces, y por una interacción efectiva entre ellos, la que está dada por la cultura organizacional.

¿Qué es la cultura organizacional? Esta define el conjunto de reglas que describen las prácticas de las empresas y corresponde a los valores, creencias y normas de una organización.

Todos los miembros de una organización comparten su cultura organizacional y esta entrega estabilidad estructural a la organización porque es lenta de cambiar.

La cultura refleja los conocimientos compartidos de los miembros de la organización y tiene elementos cognitivos, emocionales y de comportamiento.

Asimismo, la cultura de la organización tiene influencia en las operaciones internas de la empresa y también en la forma en que se relaciona con el mundo exterior.

Cultura organizacional y equipos de alto desempeño

Por ello, la cultura tiene un impacto muy importante en los equipos de alto desempeño, y debe ser uno de los principales aspectos a construir.

Un equipo de alto desempeño se forma por miembros altamente capaces, y por una interacción efectiva entre ellos, la que está dada por la cultura.

También puede ocurrir que un equipo específico en la organización presente un alto desempeño. Al estudiarlo es posible identificar normas y comportamientos que difieren de la organización, lo que representa una cultura interna propia de este equipo.

Aunque ocurra que los equipos tienen una cultura particular, la de la organización es la que regula la relación entre ellos. Por esta razón debe desarrollarse para incentivar la colaboración entre los equipos.

Cuando un equipo tiene una cultura distinta al resto de la empresa tiende a tener conflictos importantes con otros equipos de la organización que operan con una cultura (normas y comportamientos) diferente.

Trabajo en equipo y culturas organizacionales

El trabajo en equipo ocurre en forma más fácil en algunas culturas organizacionales que en otras. En aquellas en que existe una relación de poder muy fuerte, y normalmente no se contradice a un superior, es muy difícil implementar prácticas de trabajo en equipo en que se deban generar discusiones, ya que esto va en contra de la cultura corporativa.

El uso de equipos empieza a cambiar la forma en que las personas trabajan y se relacionan con otras, lo que modifica a la cultura. Así, cuando pasa el tiempo, la forma de trabajo de una entidad tiende a generar congruencia con su cultura organizacional.

Subculturas organizacionales

Las organizaciones, además, no son uniformes y no necesariamente tienen culturas organizacionales homogéneas. Más que mirar a las organizaciones como una sola cultura, se las puede observar como una red de grupos que desarrollan sus propios estilos de operación e interacción. Esto es lo que se llama las subculturas organizacionales, que nacen de fusiones, diferencias geográficas en las distintas oficinas de la empresa o diferentes áreas funcionales.

Cuando estas subculturas comparten un nivel importante de creencias y supuestos entre ellas, se puede decir que la empresa tiene una cultura fuerte.

Por otro lado, otro generador de subculturas tiene que ver con la ocupación del empleado. Personas de un área de especialización específica comparten ciertos conocimientos, lenguaje e identidades (por ejemplo, ingeniería o ventas). Esto también hace que incluso en empresas con una fuerte cultura organizacional, trabajar en equipos con diferentes áreas funcionales puede ser difícil de todas formas.

Cultura organizacional que apoye

Para el correcto desarrollo del trabajo en equipo se requiere una cultura organizacional que incentive la participación e interés de los empleados. En una organización que tiene una cultura de apoyo de unos a otros, normalmente las jefaturas tendrán menor probabilidad de oponerse al trabajo en equipo. Y debieran existir mejores relaciones entre los equipos y las otras partes de la organización.

La cultura organizacional es finalmente uno de los mejores predictores para el uso exitoso de equipos por parte de las empresas. Y, por lo tanto, es uno de los temas que se debe trabajar para lograr una implementación exitosa.

Cultura y el impacto de mi trabajo

Otro aspecto relacionado con la cultura es el impacto que tiene el trabajo que se desarrolla. Cada vez se hace más importante que las personas de la organización sientan que su labor tiene un impacto positivo en la sociedad, y esto es especialmente importante para las nuevas generaciones.

En los últimos meses hemos podido observar el fenómeno del Great resignation en Estados Unidos; los empleados renuncian a su trabajo por no encontrarse cómodos o no compartir los valores de la organización.

Cómo crear el propósito

Por esto, es importante para las organizaciones trabajar el propósito, lo que no es algo fácil para las empresas, ya que no hay una solución rápida. Pero ¿qué es el propósito? Es la razón por la que una empresa existe, más allá de generar ingresos. Define el impacto que genera en los distintos ámbitos en que trabaja, y la importancia de que exista para que el mundo sea mejor.

Así, crear un entorno de trabajo que tenga significado y propósito es un trabajo sistémico y no solo corresponde a unas pocas iniciativas.

Entorno de trabajo con significado y propósito: cómo lograrlo

Por esta razón, las empresas de alto impacto que desean contar con equipos de alto desempeño que se mantengan en el tiempo pueden utilizar algunos principios que ayudan a construir este entorno.

De acuerdo con Great Place to Work, algunas maneras en que las empresas pueden conectar a sus talentos con su propósito son:

  • Definir los objetivos de la empresa y conectarlo a las personas que lo hacen realidad.
  • Confiar y empoderar a los trabajadores para que hagan su trabajo.
  • Dar a los trabajadores una voz.
  • Mostrar quiénes son los clientes (las personas que son clientes).
  • Hacer del lugar de trabajo una comunidad donde haya apoyo mutuo.
  • Reconocer las contribuciones de los empleados.
  • Que devolver la mano (contribuir al entorno) sea parte de la marca y el día a día de la empresa.

Si se logra una cultura corporativa relativamente homogénea, que incentive el trabajo en equipo y la colaboración, con normas adecuadas que eviten conflictos personales, y la empresa muestra un propósito y un impacto en la sociedad positivos, se tienen los cimientos para construir una empresa de alto desempeño que atraiga los mejores talentos existentes para sus equipos de trabajo.

 

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