La partícula de Dios y el liderazgo

Gracias a sus valores, científicos teóricos y experimentales llegaron mucho más allá de sus propias fronteras. De eso también se trata el liderazgo.

En julio de 2012, el CERN (European Organization for Nuclear Research), organismo y laboratorio científico internacional, informó el hallazgo de la partícula “Bosón de Higgs” también conocida como “La partícula de Dios”.

Esto fue el resultado del experimento realizado gracias al “Gran Colisionador de Hadrones, GCH”, un anillo con una circunferencia de 27 kilómetros y poco más de tres metros de ancho instalado a 100 metros bajo tierra entre Suiza y Francia, próximo a Ginebra.

Allí se hacen girar partículas de protones e iones, a una velocidad cercana a la de la luz, en sentido opuesto para que choquen, liberando energía y generando nuevas partículas que simulan a mínima escala lo ocurrido inmediatamente después del Big Bang. De esta manera se pudo demostrar qué permite que exista la materia y con ello, el universo y nosotros mismos.

El CERN cuenta con 20 estados miembros y físicos de 113 países, entre quienes existen dos modalidades en el ejercicio de su práctica científica: los teóricos y los experimentales.

Los físicos teóricos son responsables de formular teorías que sustenten de manera confiable las explicaciones generadas en su dominio. Estas teorías son el andamio conceptual para que los físicos experimentales demuestren su validez a través de demostraciones de laboratorio.

Al mismo tiempo, los teóricos ajustan sus teorías con las evidencias que proveen los experimentales, y así unos con otros complementan sus conocimientos.

¿Qué permitió ejercer el liderazgo en dicho experimento? ¿Cómo se logran complementar las visiones de científicos con perspectivas distintas?

El hallazgo de “La partícula de Dios” significaba una fuerte amenaza para valiosas teorías que podrían ser invalidadas. ¿Cómo los físicos teóricos se involucran en el experimento corriendo el riesgo de que sus vidas en el aula y la biblioteca pasen a ser un tiempo perdido?¿Cómo los físicos experimentales se abren a la genuina necesidad de las teorías de otros para explicar lo que observan en la realidad?

A mi juicio estas preguntas se responden a través del ejercicio del liderazgo, que es posible gracias al mapa valórico del líder y su equipo.

Valores clave

Para el caso descrito han sido claves los valores de: humildad, generosidad, autenticidad, respeto y compromiso.

Humildad: Fue posible que los físicos no defendieran la propia verdad como la única.

Generosidad: Los teóricos y experimentales logran transferirse conocimiento y experiencias constructivas.

Autenticidad: Cada uno ha sido fiel a sí mismo, arriesgando prestigio, imagen y ego, por ser coherentes y honestos.

Respeto: Se demostró en la convivencia donde cada uno era legitimado por el otro en una relación de mutuo aprecio.

Compromiso: Este valor fue decisivo, ya que reflejó el grado de convicciones que estuvieron dispuestos a sostener hasta quemar las naves, es decir, de manera irreversible.

Les dejo una pregunta para comentar: ¿Cuál es nuestro mapa valórico para ejercer el liderazgo en situaciones con diversidad de culturas?

 





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