La Mesa Social Covid-19, ¿es un equipo?

Un equipo tiene propósito común, disciplina clara y valores compartidos. Es el desafío de la Mesa Social Covid-19.

En Chile, a partir del 22 de marzo hemos sido testigos que la Mesa Social Covid-19 se enfrenta a un enorme desafío… “Ser un equipo”.

¿Habrá logrado este objetivo a dos meses y medio desde su formación?

En mi opinión, las personas que componen un equipo se enfrentan a situaciones que implican arriesgar o hacer valer sus propios valores, creencias, historias e identidad personal. Esto, no es algo trivial en un ambiente donde existen conflictos de valores. Es decir, situaciones donde lo que algunos consideran una muy buena decisión, otros la juzgan como insuficiente, errada o inefectiva.

Recordemos que los miembros de este “equipo” son: la Asociación de Municipalidades de Chile (Amuch), la Asociación Chilena de Municipalidades (ACHM), la Asociación de Municipios Rurales (AMUR), el Colegio Médico de Chile, rectores de la Universidad Católica y de la Universidad de Chile, representante de la OMS/OPS en Chile, y los ministerios del Interior y Seguridad Pública, Salud y de Ciencias, más invitados expertos.

Además, los equipos de trabajo en cualquier instancia o contexto son influenciados por cada uno de sus miembros, por lo cual, no me cabe duda, que la Mesa Social Covid-19 ha ido adquiriendo una dinámica propia, la cual está generando su sello distintivo e identidad.

Al inicio, me hice la pregunta respecto a cuánto tiempo duraría, o qué tan efectiva llegaría a ser. Su rol, hasta hace poco, iba a la par de estadísticas de contagios tendientes a una meseta, sin embargo ahora la situación es muy distinta y más alarmante que nunca.

¿Qué tiene un equipo efectivo?

He sido invitado a participar en dos de sus sesiones, a pocos días de su partida y el martes recién pasado (fines de mayo 2020), con lo cual he sido testigo de su evolución y de los tres ejes que, a mi juicio, movilizan a los miembros a defender lo que significa para ellos pertenecer a la mesa y fortalecer las condiciones que los proyectan cohesionados hacia el futuro: Propósito común, disciplina clara y valores compartidos.

Propósito común: Se ha mantenido lo que el ministro Gonzalo Blumel señalara al constituir la mesa: “Vamos a estar trabajando, recogiendo propuestas e informando para tener una sola voz, una sola mirada, una sola estrategia para enfrentar el coronavirus”.

Disciplina clara: También ha sido posible mantener la frecuencia de sesiones dos veces por semana, un solo comunicado, propuestas acordadas sobre: Reportes e información de la pandemia, educación, salud mental en situación de pandemia, lineamientos éticos en la atención de pacientes en una situación de pandemia. Y recién el viernes pasado (mayo 2020), el ministro del Interior, Gonzalo Blumel anunció que las propuestas económicas que surjan en el marco del Acuerdo Nacional convocado por el Gobierno, serán articuladas a través de la Mesa Social Covid-19 y además sumar nuevos actores como la CUT, ANEF, Comunidad de Organizaciones Solidarias, entre otras.

Valores compartidos: Este es el eje más sensible, ya que muchas veces se pone en juego la coherencia ética personal. En este sentido, creo que existe, porque lo vi, una base fuerte de convergencia valórica, donde es posible discrepar profundamente sin mirarse como enemigos. Ello en parte se expresa en el reciente consenso de no solicitar el cambio del ministro Mañalich a pesar de existir claras diferencias con sus opiniones, lo que a juicio del rector de la UC, Ignacio Sánchez: “Muchas de ellas no han estado acorde a lo que necesitamos recibir”.

En definitiva, respondiendo a la pregunta inicial, me parece que efectivamente la Mesa Social Covid-19 está demostrando como ir forjando los ejes para “Ser equipo”. Es lo que deseo y espero que se conviertan, en un buen ejemplo de colaboración y gestores de los acuerdos que Chile necesita.

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