Trabajo y familia: Dos ámbitos de la vida que deben integrarse

trabajo y familia

Políticas públicas y prácticas empresariales que den a hombres y mujeres un trato igualitario y mayor flexibilidad en su empleo son esenciales para armonizar trabajo y familia.

Los roles tradicionales de hombre y mujer orientan al hombre hacia lo que ocurre fuera del hogar y a la mujer a lo doméstico. Esto ha cambiado mucho en la actualidad y debe seguir cambiando.

La mujer hace un aporte fundamental e insustituible en la ciencia y la economía, el arte y la política, y en los más amplios campos de la actividad humana.

Con esto, hace un gran bien, porque tiene una contribución única que hacer y un modo de ser propio que enriquecen a la sociedad toda.

También su presencia en el hogar tiene un valor inestimable. Por de pronto, hace un aporte insustituible por su condición de madre, educadora y formadora de los hijos.

Ambos mundos, la familia y el trabajo se benefician de su presencia.

Trabajo y familia: La integración de dos ámbitos fundamentales

Por ello, pensar que familia y trabajo compiten por la atención de hombres y mujeres es inadecuado. No son dos mundos opuestos que deben congeniarse. Por el contrario, son dos ámbitos fundamentales de la vida humana que deben darse simultáneamente, integrarse, armonizarse.

El trabajo en el hogar y fuera del hogar son dos esferas del ser de la persona. Un buen trabajo enriquece la vida del hogar y una sana vida de hogar impacta positivamente al trabajo.

Una persona realizada en su trabajo trae beneficios para la vida familiar. Del mismo modo, disfrutar de las tareas del hogar es la condición de posibilidad de un trabajo bien hecho. Debemos aprender a descubrir y crear los lugares de encuentro entre los mundos del trabajo y de la familia.

Ayudan a la armonización de familia y trabajo la reciprocidad. Es imprescindible que en el hogar se compartan, por ejemplo, las tareas de educación y cuidado de los hijos y ancianos. De la reciprocidad surge la concordia y “mediante la concordia las cosas pequeñas crecen; mediante la desunión, las cosas más grandes se derrumban”. ¹

Además, son esenciales políticas públicas y prácticas empresariales que den a hombres y mujeres que trabajan un trato igualitario, junto con mayor flexibilidad en su trabajo.

Esto exige que no se haga entre hombre y mujer que trabajan diferencias en contratos, remuneraciones o desarrollo laboral solo en razón de su naturaleza o a consecuencia de la maternidad presente o futura de la mujer.

Maternidad y trabajo se pueden armonizar bien con políticas de flexibilidad laboral y permisos especiales que permitan conciliar los deberes parentales con las responsabilidades de trabajo, sin detrimento de las oportunidades de desarrollo y progreso en la empresa.

Mujeres jefas de hogar

Un desafío que merece atención es la educación en familias con jefas de hogar. Resulta cuestionable que el trabajo debilite el vínculo materno, especialmente en los primeros años de vida de los hijos.

Muchas veces estructuras rígidas en las empresas no facilitan esta tarea, lo que genera mucha frustración por parte de las mujeres, particularmente cuando son las principales proveedoras del hogar, lo que las obliga a trabajar fuera del hogar para poder subsistir. Debemos esforzarnos por cambiar dicha situación cuando se presenta.

Referencias:
(1) Concordia parvae res crescunt, discordia maximae dilabuntur. (Tomado de la “Carta para la convivencia armoniosa” de Stefano y Vera Zamagni).

Actualízate con el curso sobre ética y RSE (online) de Clase Ejecutiva UC. 





¿Te gustó? Compártelo en tus redes

Artículos más recientes del autor