¿Sabías que la automatización no siempre es sinónimo de calidad?

Como ya es bien conocido y aceptado, estamos en los albores de la 4a Revolución Industrial, caracterizada por la digitalización, la automatización y la robótica, aparte del fácil acceso a muchos datos e información que se transmiten por distinto medios, como por ejemplo, vía internet.

Cada día vemos la automatización en marcha, como las líneas 3 y 6 del Metro de Santiago, los asistentes virtuales de algunas multitiendas, muchos procesos bancarios, las máquinas-robots como las preparadoras de comida que pueden cocinar más de 100 “recetas”, los informadores electrónicos a la entrada de varios malls, y muchos casos más en industrias específicas.

Si bien la digitalización-automatización lleva generalmente a una reducción de costos, no lleva necesariamente a una mayor calidad, la que continúa siendo la prioridad en la mayoría de los mercados. Detrás de la automatización siguen estando los procesos que continuamente deben adaptarse y mejorarse. Es indispensable seguir trabajando hacia la excelencia de los procesos, reflejada en los productos y servicios entregados al cliente.

¿Estandarización = calidad?

Es muy conveniente tener claridad en cuanto a que la automatización lleva a la estandarización y uniformidad, lo que dependiendo del mercado puede o no significar calidad. Hay mercados, especialmente los relacionados con servicios, que requieren más especificidad como signo de calidad. Hay otros, frecuentemente relacionados con productos, donde la estandarización está relacionada con calidad, como la producción de botellas de gaseosas de un determinado tipo y tamaño.

Por otra parte, la automatización reemplaza el trabajo humano por tecnología, lo cual significa mayor velocidad y la eliminación del error humano, pero a veces una pregunta queda pendiente ¿era ese trabajo humano, hoy automatizado, la mejor manera de hacer las cosas o simplemente hemos “tecnologizado” el “camino más largo para llegar a Roma”.

Quienes han trabajado en proyectos exitosos de automatización, saben muy bien que la introducción de tecnología tiene un paso previo que es mirar los procesos, optimizarlos eliminado las actividades que no agregan valor o rediseñarlos en función de nuevos modelos productivos o de servicios.

Una nueva manera de trabajar

En resumen, el aprovechamiento de las nuevas tecnologías va más allá de que una máquina replique la acción humana, es pensar en nuevas formas de hacer las cosas teniendo en mente la satisfacción del cliente.

Todo lo anterior nos debe llevar a meditar sobre los nuevos desafíos que estamos enfrentando y que nos obligan a mirar nuestros procesos desde una perspectiva distinta, con sentido crítico, con ideas innovadoras y disruptivas, donde la tecnología es un medio para lograr los propósitos que queremos alcanzar.





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