¿Quién mató a Kodak?

Kodak era una empresa química que no quiso o no pudo reconocer que su futuro era digital.

En 1973, a Steven Sasson, un ingeniero de 24 años que trabajaba para Kodak, le asignaron una tarea que parecía irrelevante: por qué no exploraba aplicaciones para sensores CCD—charged coupled device— que habían sido inventados hace un par de años.

Los sensores CCD permiten transformar un patrón de luz en una señal eléctrica. A Sasson se le ocurrió que podían servir para capturar imágenes. Había un problema, sin embargo. Los CCD no podían almacenar información y los pulsos eléctricos se disipaban rápido.

A Sansson se le ocurrió transformar esos pulsos eléctricos en números, un proceso llamado digitalización. Con respecto al almacenaje, decidió utilizar un cassette (sí, los mismos que se usaban para escuchar música en los ‘70) para guardar estos números.

Luego tomó un lente de una cámara convencional, un grabador de cassettes portátil, unas baterías, memoria RAM, algunos circuitos y ¡voilà! ¡Había nacido la primera máquina fotográfica digital!

Todavía faltaba algo. ¿De qué sirve tener una foto en un cassette, si no la podemos ver? Sansson, entonces, pensó en el televisor.

Para mostrar su “sistema fotográfico”, Sansson citó a varios ejecutivos de Kodak a un salón de conferencias y tomó una foto con su máquina. Pasaron 23 segundos para que la imagen de 100 x 100 píxeles fuese transferida al cassette. Luego otros 30 segundos para que una imagen de mala calidad en blanco y negro apareciera en pantalla (los celulares tienen casi 300 veces más píxeles).

Casi nadie en Kodak sabía en qué estaba trabajando Sansson. No porque el proyecto fuese estratégico o secreto, sino porque toda la energía estaba puesta en los rollos fotográficos y en el proceso químico que se utilizaba tanto para producir rollos como para revelar fotos.

Cuando Sansson les mostró su creación, a nadie le entusiasmó. ¿Quién querría ver fotos en el televisor? Dijeron algunos. ¿Si revelar e imprimir fotos es barato, para que reemplazarla?, dijeron otros. Pero si lasfotos son de mala calidad y la tecnología no está madura, dijeron unos terceros. Sansson siguió adelante con su proyecto.

Kodak patentó la primera cámara fotográfica en 1978. Durante los siguientes 20 años la compañía ganó miles de millones de dólares en royalties por esta patente, hasta que expiró en 2007. En 2012, Kodak se declaró en quiebra.

Lecciones de esta historia

La historia de Kodak y la irrupción de la máquina digital son interesantes por varios motivos. El primero es sobre la naturaleza de la disrupción. Los componentes tecnológicos que habilitaron la creación de la cámara eran todos conocidos. Solo había que integrarlos de manera creativa.

Lo segundo es el concepto de sistema: más que la cámara, se necesitaba todo un sistema para habilitar la “fotografía digital”. Muchas partes de ese sistema Kodak no las tenía.

Kodak tuvo suerte de tener a Sansson trabajando para ellos, ya que gracias a su patente tuvo 20 “años de gracia” para poder transformarse digitalmente. No lo logró, porque en el fondo todas sus competencias y capacidades organizacionales estaban puestas al servicio del modelo de negocio del rollo y revelado. Kodak era una empresa química que no quiso reconocer que su futuro era digital.

 





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