¿Por qué utilizar una estrategia ágil?

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Una estrategia ágil permite a las organizaciones abordar con mayor facilidad los cambios del entorno.

¿Tener o no tener estrategia? ¿Estrategia tradicional o ágil? Conversando con una gerente general me decía que según ella la estrategia era un concepto muerto. Acotaba que el mundo se mueve demasiado rápido como para estar haciendo estrategia.

Argumentaba que “vivimos en un mundo volátil, incierto, complejo y ambiguo. Que las fronteras entre una industria y la otra no están claras. Aparecen empresas en los lugares más insospechados, las preferencias y hábitos de los consumidores cambian constantemente y la digitalización está generando una disrupción sin precedentes”. Además, ponía como ejemplo, lo que está sucediendo con la pandemia del coronavirus.

La ejecutiva estaba absolutamente convencida de que lo mejor era simplemente no planear y actuar reactivamente a medida que las cosas fueran ocurriendo.

Estrategia ágil: Respuesta al entorno

Al respecto, me gustaría comentar dos argumentos que contrarrestan su posición.

1. El impacto que la complejidad del mundo actual tiene sobre la estrategia

Frente a un mundo tan convulsionado como el actual tenemos dos posibilidades: hacer nada e ir viendo en el camino qué pasa, o bien actuar proactivamente, reflexionando en forma estratégica, modelando el futuro de la empresa y tratando de ser parte de ese entorno tan complejo.

La primera opción hacer nada implica dejarnos llevar por lo que el futuro nos depare.

En cambio, la segunda es decidir, en forma enérgica, ser parte de ese futuro, y eventualmente administrarlo a mi favor.
Justamente por ello, hacer estrategia es más importante que nunca. Solo que como el mundo cambia en forma no lineal, las estrategias deben ser no lineales también. Ello impone una complejidad adicional y una modificación de la forma cómo hacemos estrategia.

2. El efecto de un entorno incierto en la planificación y ejecución estratégica

Parece claro que un proceso de planificación y ejecución estratégica como el que usamos normalmente, que es lineal, largo y excesivamente analítico, no es el apropiado para un mundo tan dinámico y disruptivo como el actual.

Por el contrario, deberíamos usar un método esencialmente ágil y recursivo que utilice conceptos que hoy se usan en las organizaciones en el desarrollo de SW (software), pero que podrían ser aplicables al ámbito de la definición e implementación de la estrategia.

Precisamente el enfoque ágil viene del mundo del SW. En esta industria, los proyectos normalmente terminaban fuera de plazo y presupuesto. En un momento determinado alguien dijo esto no puede seguir así y surgió la filosofía agile.

¿Qué son las metodologías ágiles?

¿De qué se tratan las metodologías ágiles? La idea es trabajar en iteraciones cortas y rápidas, con entregables concretos. La filosofía scrum es uno de los marcos de referencias más populares del enfoque agile.

Llamaremos también scrum a un proyecto que está compuesto por varios sprints (o ciclos de iteración de un scrum). Un sprint es un conjunto armónico de actividades de ese scrum (llamado backlog), que dura entre 2 a 4 semanas.

En el último tiempo, este mismo enfoque ágil se ha empezado a aplicar en los distintos ámbitos de la gestión de organizaciones. No solo en el campo de la estrategia, sino que también en las estructuras organizaciones, en la forma cómo evaluamos el desempeño, en la manera cómo tomamos decisiones y hacemos reuniones, etc.

 

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