¿Morirán las redes sociales debido a la filtración de datos?

La pregunta es si los últimos eventos sobre redes sociales nos hará usuarios más conscientes.

Con los acontecimientos conocidos por el público este verano de 2018 referidos a la filtración masiva de datos por parte de Facebook y Cambridge Analytica es muy válido preguntarse si las redes sociales van a morir.

Sin duda que muchos usuarios se están preguntando si vale la pena permanecer en las redes sociales. Y si los datos que se entregan en ellas van a afectar su vida futura.

Probablemente la respuesta es que un grupo importante de personas se hará más consciente de la necesidad de resguardar su privacidad. Y de entender de mejor manera qué datos están dejando públicos cuando acceden a los términos y condiciones de las redes sociales como Facebook, Twitter o las aplicaciones como Whatsapp o las asociadas a Google como Gmail, Calendar y Waze.

Este es un ejercicio de suma y resta que cada usuario debe hacer, midiendo lo positivo o las “ganancias” que cada red le provee versus lo negativo que ellas puedan implicar. Tanto en su seguridad personal como en términos de los datos personales que se comparten.

Lo bueno de las RRSS

El impacto positivo de las redes está dado por la posibilidad de organizarse y de acceder a información de primera fuente sin la presencia de intermediarios. Ello, ha hecho darse cuenta a los usuarios de la asimetría de poder con las instituciones, ya sean gubernamentales o marcas comerciales.

A lo anterior se suma la sensación de tener más control de la relación, a tener derecho a ser escuchado, a expresarse, a preguntar. Y a exigir una respuesta de parte de las instituciones.

Sin embargo, todos estos atributos contrastan con la sensación de sentirse invadido, de que la privacidad es vulnerada. O que los algoritmos recomiendan viajes o compras que la persona no necesariamente quiere aunque haya expresado una cierta disposición o una mera curiosidad.

Por tanto, actualmente se espera que haya una mayor claridad para el usuario sobre que no son “gratis” todos los beneficios a los que ha accedido. También sobre que está cediendo una parte de su privacidad para obtenerlos.

Sin duda que hasta ahora nunca esto se había hecho tan patente como con los eventos del último mes de marzo de 2018.

¿Estarán los usuarios dispuestos a desconectarse para mantener su privacidad? ¿Podrán las empresas como Google y Facebook seguir dando sus servicios gratutitamente a los usuarios a cambio de sus datos? ¿Accederán los usuarios a seguir no preocupándose de estos temas? ¿Conseguiremos tener usuarios más responsables y conscientes?

Reputación real a la digital

Ahora más que nunca ha quedado de manifiesto que las redes sociales tienen el poder de influir e instalar percepciones en el entorno de personas que el consumidor gestiona.

Para esto se afirma en la reputación que ya tenga este consumidor en el mundo real, la que funciona como un acelerador de la credibilidad que se instala en el mundo digital.

Sin embargo, en el mundo digital se crea un fenómeno nuevo. El usuario establece una credibilidad en personas que van desde sus amigos hasta terceros totalmente desconocidos. Estos dejan sus comentarios en foros o espacios creados por las instituciones para efectos de recabar esta opinión, percepción e información.

¿De ahora en adelante, en quién podremos creer? ¿O tendremos que volver a creer solamente en las personas que conocemos del mundo real?

Lo que viene está por verse y como siempre, se irá construyendo y develando en el día a día.

 

 





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