El fenómeno de la agilidad en la gestión

El concepto de agilidad en la gestión se ha ido incorporando en las empresas. Hoy es imposible pensar en una estrategia que no sea ágil.

La agilidad desarrolla y aplica en las organizaciones la capacidad de ser flexibles y dinámicos. Originalmente se instaló en el desarrollo de software y mejora de procesos en los años 90, pero ahora abarca más ampliamente la capacidad de una organización para responder, adaptarse rápidamente y prosperar en el entorno cambiante.

Capacidad de adaptación

Dado que las organizaciones son sistemas adaptativos complejos, como los organismos vivos, se adaptan a su contexto o mueren. La teoría de la evolución nos enseña que los organismos naturalmente cambian y se adaptan a sus entornos todo el tiempo, a menudo de manera infinitesimal. Ellos experimentan, aprenden lo que funciona, encuentran fuentes de alimento y contextos adecuados en que crecer. Los que no se adaptan no sobreviven.

Capacidad para gestionar el cambio

Muchas organizaciones tienen dificultades para gestionar el cambio y parecen mal equipadas para la transformación, especialmente los tipos de cambio vinculados a lo que D’Aveni llama “hiperorganización”. La lógica subyacente de la hiperorganización es estar centrado en mantenerse esbelto, reducir los costos y externalizar los riesgos, persiguiendo rigurosamente una mayor eficiencia mientras se mantiene y mejoran los niveles de rendimiento.

Velocidad

Dado el rápido ritmo de desarrollo tecnológico y el crecimiento de la competencia mundial, agilidad es también la capacidad de moverse rápida, decisivamente, y con eficacia en la anticipación. En la fase hipercompetitiva actual y de globalización, las organizaciones necesitan avanzar rápidamente solo para mantener el ritmo de los acontecimientos, aprovechar las oportunidades o evitar el desastre.

En un mundo donde las nuevas ideas, las tecnologías y los servicios están surgiendo todo el tiempo, las organizaciones que no pueden moverse lo suficientemente rápido como para cumplir con necesidades de los clientes, tenderán a morir.

Centrarse en el cliente

Ahora las cosas han cambiado. Las maneras de ser ágil y de generar ventaja competitiva que existían en el pasado, como el contar con plantas, sucursales, canales de distribución, tecnologías de información, acceso a mercados globales, han dejado de ser fuentes sostenibles en el largo plazo.

Hoy muchas empresas pueden contar con esos activos, por lo tanto, es difícil que la diferenciación vaya por ese lado. Peor aún, hoy es muy posible que sus clientes sepan tanto como Ud. acerca de sus productos, servicios, competencia nacional e internacional, precios, etc.

Así, en la actualidad, la única fuente de ventaja competitiva sostenible en el tiempo, la única que incluso puede sobrevivir a las disrupciones tecnológicas es tener una verdadera obsesión por el cliente. De ahí entonces que hablar hoy de estrategia y de agilidad sin colocar al cliente al centro del análisis es como no hablar de estrategia.

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