Conoce las preguntas clave de la mejora continua y del Ciclo PDCA: planificar, hacer, medir y actuar

En esencia todo proyecto de calidad se basa en el ciclo PDCA, y la revisión es permanente.

Uno de los conceptos que se encuentra en la base de la gestión de la calidad es la mejora continua. Esta idea implica que la perfección en la forma de hacer las cosas y lograr los resultados esperados se consigue mediante ciclos de revisión permanente de los procesos, la identificación de errores, defectos, ineficiencias, etc., la implementación de acciones de cambio que modifique la situación actual llevándola a un nivel superior y finalmente asegurar la mantención del nuevo estado evitando retrocesos.

Sin embargo, no todo termina en este punto. El nuevo estatus alcanzado es tan perfectible como el anterior y por lo tanto podemos aplicar nuevamente los pasos mencionados. De esta manera, en cada vuelta, mejoramos nuestras prácticas y este rodar permanente tarde o temprano nos llevará a la excelencia.

Lo anterior no es una novedad o fruto de los tiempos actuales, intuitivamente se viene aplicando desde la antigüedad, pero quien lo originó conceptualmente fue Walter Shewart, físico, ingeniero y estadístico estadounidense, conocido como el “padre” del control estadístico de procesos y cuyas distinciones fueron recogidas por Edward Deming.

Deming, estadístico norteamericano que tuvo gran participación en el resurgimiento de Japón luego de la Segunda Guerra Mundial, fue quien estableció lo que hoy conocemos como el ciclo PDCA, sigla en inglés que significa Plan (Planificar), Do (Hacer o Ejecutar), Check (Medir el resultado de la mejora) y Act (Accionar para corregir efectos no esperados o sistematizar lo logrado).

En esencia todo proyecto de calidad se basa en el ciclo de PDCA y podemos ir más allá diciendo que todo lo que hacemos está ligado a estas etapas. Dicho de otra manera, el ciclo PDCA no hace más que reflejar el sentido común.

En todas nuestras acciones, desde las más simples a las más complejas, debiera haber una planificación previa: ¿Qué queremos hacer? ¿Por qué? ¿Cómo lo vamos a hacer? ¿Con que recursos? ¿Qué plazos o tiempos tenemos?, etc. Luego llevamos a cabo las actividades presupuestadas.

A continuación, nos preguntamos ¿Lo que hicimos en la realidad era lo planificado? ¿Resolvimos nuestro problema, o logramos nuestros propósitos?, si la respuesta anterior es positiva entonces tomamos las medidas para que la nueva situación se mantenga y no volvamos atrás, si es negativa debemos analizar qué pasó y tomar las medidas remediales del caso.

Requisitos

Todo lo anterior tiene algunos requisitos implícitos. El primero es la disciplina para seguir una secuencia de pasos, evitando ser presa de las urgencias o la improvisación. Lo segundo es tener la capacidad de análisis de la situación actual y de detectar las causas raíces que producen los efectos indeseados que observamos. Lo tercero es tomar buenas decisiones, basadas en información sobre el rumbo a tomar y finalmente no olvidar evaluar y cerrar los ciclos.

Les dejo una pregunta para comentar ¿Cómo se mejoran los procesos en su organización, mediante un proceso definido o frutos de acciones basadas en la intuición y el azar?





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