Si confiamos más, ¡seremos más innovadores!

La confianza social está positivamente relacionada con la eficiencia innovadora. Entonces, estamos en problemas: en Chile, la tasa de innovación ha disminuido casi a la mitad en 10 años, y solo el 12,4% de las personas dice que se puede confiar en otros.

En Chile tenemos un problema: en los últimos 10 años, el presupuesto público en ciencia, tecnología e innovación ha aumentado casi un 50%, pero la cantidad de empresas que dicen hacer innovación ha disminuido casi en un 50%(1).

¿Y si nuestros problemas de innovación reflejaran nuestra falta de confianza social?

Esta última se refiere a la confianza que tenemos en que una contraparte cumpla con acuerdos. En un entorno empresarial, la confianza social implica que una parte no explotará las vulnerabilidades de la otra mientras se desarrolla una relación.

Existe abundante evidencia de que la confianza facilita las transacciones económicas, especialmente bajo incertidumbre. Si bien las leyes e instituciones formales permiten disminuir riesgos y comportamientos oportunistas a través de contratos, estos siempre serán incompletos. Es decir, en ausencia de instituciones informales —como la confianza social—, es poco probable que los contratos garanticen resultados sociales óptimos.

En innovación abierta

La confianza social es particularmente importante para la innovación abierta, que es un proceso colaborativo a través del cual empresas integran conocimiento y expertise externo, por ejemplo, de universidades, proveedores, clientes, o del mundo de las startups. Al complementar los esfuerzos internos de innovación, las empresas que construyen colaboraciones externas aumentan su eficacia innovadora.

“Paradoja de la apertura”

La innovación abierta, sin embargo, conlleva riesgos de incertidumbre y apropiabilidad. Colaborar en la creación de un producto, por ejemplo, puede ser riesgoso en términos del desarrollo, pero también expone tanto a la empresa como a su contraparte a que se filtren conocimientos e información sensible, generando incentivos para comportamientos oportunistas, como copiar la idea del socio. La paradoja es que mientras más una empresa colabora con socios externos, más difícil es capturar las ganancias de tales esfuerzos de colaboración

La confianza social puede ayudar a superar esta “paradoja de apertura” al reducir los costos de coordinación y los comportamientos oportunistas. Estudios recientes indican que la probabilidad de éxito de negociaciones sobre tecnologías inmaduras (es decir, tecnologías que aún no son comercialmente viables) muestran que una mayor confianza entre las partes negociadoras aumenta la probabilidad de éxito de la transacción.

Confianza social en Chile

El World Value Survey (WVS) mide la confianza social de los países a través de la siguiente pregunta: “En términos generales, ¿diría usted que puede confiar en la mayoría de las personas o que es mejor tener mucho cuidado al tratar con personas?”. En Chile, nuestra confianza social es baja y ha ido disminuyendo en las últimas décadas: solo un 12,4% cree que se puede confiar en la mayoría de las personas. Nuestros resultados contrastan con países más desarrollados, y sobre todo con Suecia y China. No es casualidad que en el último ranking global de innovación (Global Innovation Index), Suecia estuviera mejor ubicado que Estados Unidos y China, el mejor posicionado dentro de los países de ingreso medio.

(1) La tasa de innovación en Chile ha bajado de 24,8% en los años 2007-2008, a un 15,1% en los años 2015-2016, de acuerdo a encuestas del Ministerio de Economía.

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Julio Pertuzé
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