Presentaciones exitosas: La energía del orador es determinante

Escrito por : Soledad Puente
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Para lograr presentaciones exitosas una impecable serie de transparencias no reemplaza al compromiso que debe transmitir el orador.

¿Qué significará la palabra energía como adjetivo en una presentación exitosa? La pregunta me surgió en una de las sesiones de clases para los diplomados de Clase Ejecutiva UC. A quienes participaban les pregunté, como encuesta, en clases ¿qué le pide a un orador(a) en una presentación? Entre las muchas cualidades apareció el concepto energía y con bastante votación.

¡Energía! ¡Aquí hay algo nuevo! Es obvio que se relaciona con el lenguaje no verbal y con las respuestas clásicas a esta pregunta: dinámico, empático, asertivo, entre otras. Pero este concepto va más allá. ¡Qué interesante! Quienes se atrevieron con la palabra o piden algo más o fueron capaces de concentrar en un término un todo. Me pareció genial y sobre todo un concepto muy iluminador para quienes realizan comunicación oral.

Presentación exitosa: Un ejemplo contrario (y frecuente)

Imagínense ustedes como audiencia, en alguna de las presentaciones realizadas este año por un colega, que además fue de las más importantes del año. El presentador llegó con tiempo y conectó su computador a la pantalla. Se sentó, al lado del computador, pero alejado de las trasparencias y de espaldas a la audiencia. Incluso uno de los presentes bajó la intensidad de la luz.

Al rato los asistentes comienzan a distraerse con su celular. Los colegas y el jefe se enojan porque los presentes no ponen atención. No entienden por qué. El trabajo realizado y presentado está impecable y dura los 15 minutos acordados.

Otra sorpresa. Al final solo una pregunta, pero no relacionada con lo expuesto. Había un problema en los números en una de las trasparencias que necesita aclaración.

¿Qué pasó? La energía que se desprendía del orador o presentador no correspondía al esfuerzo realizado en la elaboración de las trasparencias. Menos aún al logro y el esfuerzo puesto en ello por el grupo durante los meses y meses de trabajo duro. Se privilegió la frialdad de una trasparencia al entusiasmo y pasión del orador, que pudo ser uno de ustedes.

Presentaciones exitosas: el 80% depende del orador

El orador no consideró que el 80 por ciento, sino más del éxito de una presentación queda en sus manos. Su energía juega un rol.

Me atrevo a definir este concepto desde la oralidad y pensando en el otro, la audiencia.

Un orador o presentador con energía es aquel que por medio de su expresión le imprime carácter a la transmisión de sus ideas y planteamientos. Con ello su capacidad profesional se refuerza.

Una presentación enérgica considera ideas claras apoyadas por un líder, o responsable, que se ilumina en el escenario, frente a otros.

Por ello, los mejores oradores son aquellos que más allá de creer en lo que hacen son capaces de transmitirlo porque lo conocen y aman. En una presentación se entra a escena. Aunque sea por Zoom.

¿Qué hace el orador cuando entra a escena?

Ese líder o ese presentador:

1) Clarifica las ideas que desplegará, mucho antes de sentarse a armar la presentación

2) Genera trasparencias con lo estrictamente necesario, que simplifican y apoyan las ideas

3) Se asegura de que la puesta en escena sea acorde con la situación

4) Práctica en voz alta para corregir errores y corregir la dicción

Se practica tantas veces como sea necesario. El presentador debe estar seguro de que al material no le sobra ni falta nada. Con ello su entusiasmo aumentará. Tendrá la energía y el carácter necesario para transmitir el aprecio por el trabajo bien hecho y el logro alcanzado. Al presentar, y ver a los presentes, el orador u oradora se cargará del orgullo que siente al compartir sus ideas con los colegas. Sabe que hay un aporte o mirada novedosa a una situación.

La mejor analogía es la de la ampolleta. Apagada está en potencia, pero prendida se carga de la energía del orador y entrega más de lo esperado. Una obra, un trabajo se completa cuando se presenta. Cuando la luz se enciende.

En síntesis, una presentación exitosa necesita de la energía y el carácter de quien habla. Esta es capaz de generar adhesión a las ideas. No bastan la puesta en escena, se necesita del entusiasmo, de la energía de un ser humano para darle sentido.

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Soledad Puente

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