Oratoria: Más pasión… que razón

Escrito por : Soledad Puente
Oratoria, Curso Técnicas de comunicación efectiva en el ámbito laboral Clase Ejecutiva UC

Orden y pasión dentro de la propia personalidad aumentan la confianza y así convierten a un orador promedio en uno excepcional. La oratoria requiere desarrollar una habilidad.

Llevo años apoyando el desarrollo de las competencias en persuasión de cientos, tal vez, a estas alturas, miles de estudiantes, tal como se plantea en el curso Comunicación en Vivo. Sin embargo, hasta el día de hoy me sorprendo.

A pesar de la cantidad de personas con las que he tenido el placer de trabajar todavía me maravilla el valor que el público le asigna al carácter por sobre lo racional. La personalidad le pone un velo a la lógica.

En los cursos presenciales los estudiantes, como parte del último ejercicio, escogen al compañero/a que les gustó más. Nunca la preferencia se ha inclinado por el más lógico y ordenado en el planteamiento de su punto de vista.

Esto ocurre a pesar de que en clases anteriores han sido capaces de discernir, con preguntas más concretas. Y, si son ingenieros llega a ser enternecedor. Sacan una hoja, dibujan unos cuadrados para los indicadores y los nombres y se disponen al visionado. Revisan objetivamente. La influencia de la cercanía o lejanía con el compañero no se nota. Pero, cuando miran el conjunto y el conocimiento entre ellos ha aumentado todo cambia.

Oratoria: Generar confianza

¿Qué tiene la personalidad y la cercanía que es tan atractiva y vuelve la percepción menos objetiva? Me atrevo a aventurar una hipótesis. La confianza. ¡Te creo o no te creo! ¡Te quiero o no te quiero!

En el grupo más votado están los oradores, entrenados o no, que ante cualquier situación sus pares los recibirán bien. El más querido/a casi siempre tiene un componente de aglutinador/a (“buena onda”) y con mayor carisma. El encanto juega un rol.

En un segundo grupo estarán los oradores más seguros de sí mismos/a, ordenados/a y apasionados/a. Quienes se inclinan por este tipo de personas, a veces, confunden pasión con vehemencia. Pasión como el amor por la labor que se realiza, y vehemencia, como la exageración que resulta de la tensión o como una búsqueda calculada de efecto.

La pasión es una característica importante y genera confianza. Quien ama lo que hace lo refleja, y así también resulta elegido por sus pares. En especial, si quienes conocen valoran la unión entre su decir y actuar.

Luego viene la mayoría. A los que les falta entusiasmo, pero son correctos. Se agradecen porque ponen puntos de vista originales o las audiencias son capaces de seguirlos.

Por lo tanto, mi querido lector. Le sugiero, para mejorar en el campo de la oratoria: crea en usted mismo, haga que su amor por el trabajo sea su norte profesional, no descuide los valores humanos y al hablar mire al otro con respeto. Su habilidad oratoria siempre va acompañada por su personalidad, su carácter y su historia. No se puede evitar. Pero… no descuide el desarrollo de la habilidad.

Orden y pasión dentro de la propia personalidad aumentan la confianza y así convierten a un orador promedio en uno excepcional. Los escuchas responderán con un ¡Te creo!

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Soledad Puente
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