Nicanor Parra y Les Luthiers: Preparación y puesta en escena


De la preparación y la puesta en escena adecuada depende en gran parte el éxito de una presentación.

Nicanor Parra nos dice que para hablar se requieren meses de preparación y al revisar actuaciones de Les Luthiers se aprecian reglas clásicas de composición en la puesta en escena.

Nicanor Parra y la preparación

Con 97 años en 2012, Nicanor Parra ya no viaja. Es su nieto Cristóbal Ugarte, el encargado de subir al podio a recibir el Premio Cervantes otorgado a su abuelo. Ugarte inicia la alocución con las siguientes palabras:

“(…) mi abuelo me ha encargado que pida prórroga de mínimo un año, del 23 de abril del año 2012 al 23 de abril de 2013, para así poder pergeñar un discurso medianamente plausible.”

Hay presentadores que suelen suponer que el atrevimiento es más importante que la palabra apropiada. ¡Error! Todo orador necesita preparar su trabajo. Es respeto a la audiencia.

La preparación tiene por lo menos cuatro partes:

• Pensar, por horas, en la oración que mejor sintetice el objetivo de lo que se quiere decir.

• Agregarle al trabajo información para enriquecer lo que se dice.

• Convertir la investigación en oraciones racionales y emocionales.

• Practicar para que parezca hablado.

Ugarte señala a continuación: “Él mismo dijo, hace algunos años: ´He llegado a la siguiente conclusión: hay que hablar por escrito. Yo demoro seis meses en armar un discurso que se lee en 45 minutos y que parece que estuviera improvisado”.

Mira el discurso aquí

Les Luthiers, la puesta en escena

Les Luthiers, interpretando “Canción para moverse”, es una muestra del cuidado en la puesta en escena, como puedes observar aquí.

Este grupo de humoristas, con 50 años de trayectoria, es otro ejemplo de cuidado y preparación. En este caso quisiera destacar la puesta en escena durante la interpretación. Cumplen con las reglas clásicas de la composición. Desde Pitágoras y hasta nuestros días, el orden en la colocación de los elementos juega un rol para lograr la atención de quien está frente a una obra visual. Esto es, lo más importante nunca va en el centro. Se escogen las verticales y horizontales de un encuadre imaginario.

En el caso del video, los actores están en las verticales y el principal está, solo, en una de ellas. A la vez, quienes lo acompañan están rítmicamente situados en la otra vertical. Cada uno con el mismo valor. Se resaltan con la luz.

La experiencia de años me ha reforzado la idea de que la percepción de éxito de un orador está en lo intangible. En aquello que se percibe, pero no se reconoce racionalmente.

Si es así, tal como harían Parra y Les Luthiers, el discurso se prepara para que parezca hablado y se cuida la puesta en escena para que la vista del espectador no se pierda.