Mensaje del Papa: La sociedad segregada

El mensaje del Papa en la homilía del Parque O’Higgins nos insta a superar el inmovilismo.

El mensaje del Papa en su homilía en el Parque O´Higgins nos insta a superar todo aquello que nos divide como seres humanos, dejando atrás el inmovilismo que nos impide cambiar lo que no está bien.

Su enseñanza, si bien es cierto va dirigida de modo especial a los católicos, sin duda alguna cala en el corazón de todo ser humano de buena voluntad.

El mensaje de Jesús, especialmente cuando nos dice que el bienaventurado es el pobre, el que ha llorado, el paciente y el que ha perdonado, sacude como llama el Papa “esa postración negativa llamada resignación que nos hace creer que se puede vivir mejor si nos escapamos de los problemas, si huimos de los demás, si nos escondemos o encerramos en nuestras comodidades, si nos adormecemos en un consumismo tranquilizante. Esa resignación que nos lleva a aislarnos de todos, a dividirnos, a separarnos; a hacernos ciegos frente a la vida y al sufrimiento del otro”.

Segregación económica y social

Estas palabras nos deben interpelar. Chile es un país que segrega por condición económica y social. Ello se percibe en el mundo de la educación, en los barrios, en los clubes, y en los encuentros sociales.

Pareciera ser que hay temor a abrirse a otras realidades y a otras personas. Más bien se perciben como una amenaza.
Ello, además, nos va generando un adormecimiento de la conciencia, y nos hace incapaces de ver al otro como un hermano con quien me tengo que involucrar.

El Papa vincula esta indiferencia frente al destino del otro al encierro en nosotros mismos, que no deja actuar a Dios en nuestras vidas e impide nuestra transformación.

Ni siquiera los testimonios de personas que han dado la vida por los demás son capaces de mostrarnos un camino y un estilo de vida que nos permitan mirar a los demás en clave comunitaria.

Este fenómeno de aislarse y de cerrarse frente al otro, y no abrirse con una actitud de acogida y amor, también está presente en los procesos educativos.

La educación no gira en torno a reconocer que las habilidades, destrezas, carismas y dones que tengo son un regalo de Dios que debo poner al servicio de los demás.

La pobreza causa la “inseguridad”

En Chile se aprecia la desconfianza al constatar las ingentes sumas de dinero que se invierten en “seguridad”, sin caer en la cuenta que lo que causa esta “inseguridad” es la pobreza, la segregación, las injustas discriminaciones y el poco equitativo acceso a las oportunidades que ofrece la sociedad. Un porcentaje no menor de personas en la cárcel son hijos de quienes también estuvieron privados de libertad.

El Papa nos invitó a “sembrar la paz a golpe de proximidad”. Creo que esta frase interpela profundamente la vida en cuanto nos cuestiona personalmente si en nuestra familia, en nuestro lugar de trabajo, en nuestra vida diaria nos aproximamos al otro con empatía y disposición a no alejamos.

La tarea de generar puentes, de hacerse próximo, es para todos. Cada uno en el lugar donde desarrolla su vida familiar y social, está llamado a mirarse en el espejo de la sociedad y ver de qué manera ha sido fuente de unión o desunión, ha sido puente en situaciones de conflictos o ha levantado diques.

Este análisis es insustituible e intransferible porque no hay nada más personal que el mérito y la culpa, y la referencia única e íntima al yo.

Será ese el camino que nos conducirá a ser artífices de mayor justicia, y como consecuencia de mayor paz. El Papa termina en esta homilía tan sugerente citando a San Alberto Hurtado: “Está muy bien no hacer el mal, pero está muy mal no hacer el bien”.

En una cultura que eleva al extremo la autonomía, la libertad y el emerger de la subjetividad y el crecimiento personal, obviamente que estás palabras calan en lo profundo, dado que es incompatible un encerrarse en sí mismo y el trabajo por el bien de los demás.

 





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