Liderazgo: ¿Qué esperas para ejercerlo?

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Si creemos que para ejercer el liderazgo debemos tener cualidades o atributos excepcionales, estamos muy equivocados. 

Más de 20 años de conversaciones sobre liderazgo en las empresas han permitido detectar los motivos que las personas tienen para evadir el momento de comenzar a ejercer su liderazgo.

Estos son fundamentalmente dos:
a) Considerar que no son la persona indicada
b) Que no es el momento

Hoy es necesario que un buen liderazgo emerja pronto y a todo nivel frente a objetivos de distintas características y naturaleza. Cada uno de nosotros debiésemos ejercer el liderazgo en algún momento, ya que no es una capacidad o desafío exclusivo para los directivos o altos ejecutivos, sino de todas las personas en su relación con otros, sus equipos y consigo mismos. No importa ser o no ser líder, lo que importa es hacer el liderazgo y hacerse líder.

Liderazgo: por qué es una pérdida de tiempo conocerse a sí mismo

Muchos textos de liderazgo priorizan el camino del conocimiento de sí mismo y el desarrollo de ciertos rasgos personales. Sin embargo, creemos que esto puede ser una pérdida de tiempo básicamente por tres motivos:

1. La flexibilidad o capacidad adaptativa del líder se limita a una sola “manera de ser”

En el ejercicio del liderazgo el camino de conocerse de sí mismo supone que lo que deseamos conocer y encontrar es algo dado, predefinido y, por lo tanto, fijo, es decir, la esencia. Esto lo podemos verificar al momento de decir “yo lidero de este modo porque soy así” o “yo ya me conozco y debo liderar de esta manera”.

En este contexto, la flexibilidad o capacidad adaptativa del líder se limita a una sola “manera de ser”, con lo cual se pierden nuevas posibilidades de acción, de cambio y aprendizajes que permiten ejercer el liderazgo con mayor efectividad.

2. Se clausura el desafío de preguntarnos con libertad y confianza “¿qué líder deseo ir siendo?

Al realizar el viaje de conocerse a sí mismo, nos podemos encontrar con algo que no nos guste: Nos decepcione o no cumpla las expectativas personales o de los demás. Este chequeo de expectativas lo hacemos en base a nuestra creencia de “quiénes debemos ser”.

Y, por lo tanto, clausuramos el desafío de preguntarnos con libertad y confianza “¿qué líder deseo ir siendo? Para abrirnos a esta pregunta, es fundamental tener en cuenta que, por muy fuerte que sea dicho deseo, para lograrlo debemos realizar acciones coherentes que lo avalen.

3. Se pretende cumplir diversos requisitos o características “esperables”

Finalmente, a nuestro juicio, es una pérdida de tiempo esperar cumplir diversos requisitos o tener ciertos rasgos, características o cualidades, que muchas teorías de liderazgo dicen que se deben cumplir para “ser líder”.

Coincidimos plenamente con Ronald A. Heifetz (Liderazgo sin respuesta fáciles, 1994) cuando dice que “al dejar de articular el liderazgo en torno a las características personales, permitimos la observación de los diferentes modos en que las personas ejercen cotidianamente el liderazgo sin ‘ser líderes’”.

De víctimas a protagonistas… para liderar

Para cambiar el rumbo del aprendizaje y ejercicio del liderazgo y enfrentar la evasión comentada, es necesario transformar el sentimiento de víctima por el de protagonista. Mientras que en el rol de víctima nos preguntamos “¿qué han hecho o deberían hacer los demás?”, en el de protagonista decimos “¿qué puedo o podría hacer yo de manera diferente?”.

Si creemos que para liderar debemos tener cualidades o atributos excepcionales, estamos muy equivocados. Sin embargo, es fundamental descubrir las propias capacidades, actuales y potenciales para ejercer el liderazgo; pero no en base a un interminable listado de requisitos, sino que a través del compromiso con llevar a la acción el propósito personal y colectivo que engrandece nuestra vida individual, social y ecológica.

De esta manera, concebimos el liderazgo como un fenómeno distribuido y no centralizado en los más altos niveles de la organización. Ni tampoco asociado a un cargo o rol formal. Se trata de un amplio y vasto quehacer comprometido con un propósito compartido y valores comunes; donde nadie se puede escapar de ejercerlo en cualquier situación y contexto.

Este artículo se publicó originalmente en la página de Clase Ejecutiva UC de El Mercurio, en marzo de 2022. Puedes descagar el PDF aquí; luego de completar unos datos.

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