Liderazgo: ¿Cuándo es válida la opinión del líder?

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Quien ejerce el liderazgo debe fundamentar sus opiniones para generar credibilidad y confianza. Sigue 4 pasos.

Es fundamental que los líderes tengan claro que cada vez que dicen algo, quieran o no, se están comprometiendo, es inevitable.

Esto ocurre porque las expectativas que nos generamos al escuchar a un o una líder transforma lo que dice en un compromiso implícito.

Un ejemplo: “El trabajo del equipo es excelente”

Veamos un ejemplo. Si quien lidera dice que considera que el trabajo del equipo es excelente o excepcional, es razonable pensar que reconocerá o felicitará al equipo de manera clara. Mientras el grupo espera que esto ocurra, van acumulándose preguntas como: ¿será cierto que piensa eso?, ¿por qué lo habrá dicho?, ¿con qué equipos nos está comparando?, etc.

No debe dar lo mismo lo que opine quien lidera, si fuera así, sería una mala señal de desconfianza o irrelevancia. Ante esto, la responsabilidad que surge es tener claridad de los compromisos implícitos que se van acumulando cada vez que se da una opinión, para cumplirlos con base en las expectativas o al acordar algo nuevo.

Este proceso es uno de los que más genera confianza en los equipos, ya que quien ejerce el liderazgo se hace cargo de que sus opiniones tengan validez.

Esta validez radica en la capacidad de fundamentar las opiniones o juicios, en el momento oportuno a quienes lo requieren.

Liderazgo: 4 pasos para fundamentar opiniones y lograr validez

En el ejemplo anterior, el equipo podrá dar validez o no a la opinión del líder en la medida en que tenga fundamento y para esto se deben cumplir los siguientes 4 pasos:

1. Expresar por qué se dice lo que se dice

El o la líder debe dejar claro el motivo que tiene para dar una determinada opinión. En otras palabras, transparentar para qué lo dice o qué busca. Evitando que sea algo que dijo sin querer o que luego pueda invalidar diciendo “olvídenlo, yo solo decía”. En el ejemplo, quien lidera podría decir que busca motivar al equipo y que cuenten con él o ella para lograr los objetivos.

2. Señalar el ámbito o contexto

Precisar en qué ámbito o contexto se aplica la opinión, para no correr el riesgo de generalizar y ser mal interpretado. Es recomendable evitar el uso de “siempre, nunca, todos, nadie, etc”. Por ejemplo, la opinión respecto a la excelencia del equipo se limita a un determinado proyecto o período de tiempo.

3. Transparentar los criterios o estándares de comparación

Sin duda que los parámetros varían según quien lidera. En el ejemplo, la opinión de excelencia del equipo se debe a que cumple con ciertos estándares de calidad o profesionalismo. Sin embargo, estos podrían cambiar si llegara otra persona a encabezar el equipo.

4. Mostrar evidencias que avalen la opinión

Finalmente, la opinión de quien lidera tendrá validez si existe alguna evidencia que avale lo que dice. Esto implica considerar la fundamentación de las opiniones de otras personas, o hechos que permiten corroborar de manera concreta la opinión. En el ejemplo, pueden ayudar las evaluaciones de desempeño de los miembros del equipo o la opinión de los clientes de sus productos o servicios.

Así, quien ejerce el liderazgo genera confianza, porque cuando da una opinión o hace un juicio, se compromete a fundamentarlo y para esto sirven los 4 pasos descritos.

Por lo tanto, sus opiniones tienen validez siempre que esté dispuesto a fundamentarlos y lo haga bien.

En caso de que esto no ocurra, haría solo “opinología” sin relevancia.

Preguntas para reflexionar:

  • ¿Estamos fundamentando bien nuestras opiniones?
  • ¿Qué opiniones de nuestros jefes o colegas necesitamos que las fundamenten mejor?

 

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