¿Cómo es un líder auténtico?

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No hay que confundir liderazgo auténtico con la espontaneidad del líder. La autenticidad necesita trabajo para generar confianza.

Últimamente se destaca el valor de liderazgo aútentico, que muchas veces se mezcla y confunde con su espontaneidad, naturalidad o sinceridad. Por lo tanto, debemos distinguir cómo se expresan estas características y su influencia en el ejercicio del liderazgo.

La raíz latina de la palabra auténtico significa “original” o “que responde a sí mismo”. Es decir, que mantiene una coherencia determinada por un propósito y los valores personales que orientan para alcanzarlo. El líder auténtico demuestra su fidelidad consigo mismo, manteniendo vivo el sentido de su compromiso para traspasarlo a su equipo con convicción.

“Es que yo soy así”: ¿Líder auténtico?

En el clásico artículo Descubre tu auténtico liderazgo de Bill George et al, HBR 2007, se decriben los resultados de su estudio mencionando que los líderes “no identificaron ninguna característica, rasgo, destreza o estilo universal que explicara su éxito. Más bien, su liderazgo emergió de sus historias de vida. De manera consciente e inconsciente, se probaron continuamente a sí mismas a través de experiencias del mundo real y reenmarcaron sus historias de vida para entender quiénes eran en lo esencial. Al hacerlo, descubrieron el propósito de su liderazgo y aprendieron que ser auténticas las hacía más eficaces”.

Esta autenticidad comúnmente se mezcla con un modo de ser espontáneo. Es decir, que reacciona y responde en cada momento con fluidez emocional, pero no siempre con la claridad necesaria del contexto o sus consecuencias. Esto puede traer costos que luego se deben tratar de remediar con disculpas o justificando los hechos con los riesgos de ser así, advirtiendo a los demás: “es que lamentablemente yo soy así”.

¿Fiel a su esencia?

Esto es muy similar al comportamiento del líder que se considera natural o que es fiel a su esencia. En este caso se supone que un profundo conocimiento de sí mismo le permite a la persona expresarse con naturalidad, con la confianza de estar siendo honesto consigo mismo, lo que también se podría decir, “siendo sincero”.

Sin embargo, al mismo tiempo podemos estar frente a un “cara a cara” diciendo lo que opinamos; aunque sean juicios irrespetuosos, y ante la pregunta, ¿consideraste cómo se podía sentir la otra persona?, podríamos responder, “lo importante es que decir lo que uno siente, ser sinceros”.

Por todo esto, la auntenticidad en el liderazgo requiere de un trabajo consciente, consigo mismo y con los otros, para generar la confianza de estar frente a alguien cuya naturalidad, espontaneidad o sinceridad no le jugarán malas pasadas y, por el contrario, pueden enriquecer su estilo.

Liderazgo auténtico: Justin Trudeau y Gabriel Boric

Por ejemplo, el reciente encuentro en un pub canadiense que tuvieron el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau y el presidente de Chile, Gabriel Boric es parte de un estilo de liderazgo auténtico con todas sus letras. Ambos están en sintonía con un propósito claro que desean lograr con valores compartidos, siendo fieles a sí mismos y transparentes con el otro.

Así, a esta base de autenticidad, se agrega la naturalidad de la conversación, la espontaneidad para mostrarse al mundo y el buen uso de la sinceridad que genera respeto mutuo.

Estamos en presencia de este y diversos casos donde la confianza del liderazgo auténtico se contrasta con otros estilos en decadencia, donde se privilegia la mejor pose.

Preguntas para reflexionar:

  • ¿En qué espacios de tu liderazgo sería valioso tener mayor autenticidad y qué lo está impidiendo?
  • ¿Cuándo tu sinceridad no genera un contexto empático para liderar?
  • ¿Qué has logrado siendo natural en el ejercicio de tu liderazgo?

 

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