La reflexión crítica, ética y creativa como impulso de cambio

Joan Melé o como un alto ejecutivo impulsó su propio cambio, pensando primero en las personas y después en el negocio.

Paul Piff, doctor en psicología de la Universidad de California, Irvine, ha estudiado de manera pionera cómo la riqueza y el estatus social que otorga, puede deshumanizar a las personas haciéndolas menos empáticas y solidarias, modificando negativamente los comportamientos prosociales connaturales al ser humano.

En una entrevista1 aparecida hace pocos días en un periódico, plantea al respecto: “Una clase social más alta, predice comportamientos poco éticos (…) Entre más riquezas y estatus tienes, más control tienes de tu vida, entonces las relaciones con los demás influyen menos en ti (…) te vuelves menos atento hacia los otros, porque ellos al no ser tan relevantes en tu vida, simplemente no te importan tanto (…) priorizas tus propios intereses”.
Aclara que estas conclusiones están respaldadas por sus investigaciones que menciona, y las de otros científicos sociales.

Existen otras recientes que han demostrado que el dinero puede actuar de forma similar a una droga en el circuito placer recompensa del cerebro, pero de las personas propensas a experimentarlo de esta forma.

Sí es posible el cambio

Pero ¿es posible modificar esta forma de vida, cambiar, después de vivir décadas inmerso en esta realidad, y más aún transformar este cambio en una nueva forma de ver y hacer negocios?

Joan Melé, de 68 años, ex director del Banco Triodos en España, un “banco ético”, nos muestra que sí es posible, y nos ilumina sobre su proceso de cambios personal en una entrevista2 aparecida recientemente en una revista de un periódico santiaguino.

Después de trabajar 30 años y llegar a ser director en el banco Caja de Ahorros de Cataluña, se dio cuenta de que la evolución de la forma y sentido de su trabajo empresarial había entrado definitivamente en colisión con su educación valórica.

El fenómeno descrito por Paul Piff se había manifestado en plenitud. Primero estaba el negocio, y después el bienestar de las personas.

Y fue entonces que una reflexión crítica ética personal, la que gatilló su necesidad de cambiar a la luz de su formación valórica familiar.
“Mi padre me decía: Es preferible en la vida morir de hambre que de vergüenza. No hagas cosas a los demás que te vayas a sentir avergonzado algún día”.

La persona nunca puede ser un medio, es un fin en sí misma a partir de su dignidad.

Después de hacer ver que no se sentía a gusto “por haber pasado de una empresa que asesoraba a la gente a una que la engañaba”, renunció y tras conocer lo que hacía el banco “ético” Triodos, se encarga de desarrollar con éxito una filial de este, terminando con 22 sucursales en España.

Locura lúcida

Como siempre sucede, frente a estas decisiones radicales la respuesta común frente a lo distinto, (quizás con algo de envidia y asombro frente a la temeridad y arrojo), fue hacerle ver “¿si estaba loco?”.

Para estos cambios, si se necesita un poco de locura lúcida para enfrentar lo nuevo con la incertidumbre y sus riesgos asociados.
También coraje, arrojo, pasión y convicción.

Después de renunciar en 2015, actualmente está a la cabeza de un proyecto para desarrollarlo en Chile.

Para esta forma ética de negocio bancario, según lo declara, se necesita “definir los criterios de inversión (empresas u organizaciones que aporten valor a la cultura, o a la educación, al sector social y medioambiental), una transparencia radical, y una brecha pequeña entre lo que gana el presidente y la última persona”.

Pero lo central estaría radicado en su frase: “(…) que todas las personas que trabajan ahí puedan vivir con dignidad”.

Aclara finalmente que este cambio en un banco no significa “tener una sucursal ética”, sino que las “inversiones completas sean éticas”. Es decir, un cambio de visión y filosofía sobre el hombre y la sociedad en la organización completa.

Para lograr lo anterior, fue necesario que incorporara una nueva mirada personal y de la economía que cambiara el sentido de su proyecto de vida y el de su forma de hacer negocios.

“Llega una etapa en que paras de crecer. Y tienes que madurar”.

En este caso personal, su cambio estuvo motivado por la aparición del otro, de la persona con su dignidad inherente, y la convicción de que un líder y empresario se humanizan en la medida en que hacen el bien personal focalizado en el bien común y el bienestar social.

No me cabe duda de que se originó después de una “epifanía” que le permitió encontrarse con una verdad fundamental: En nuestras naturales diferencias, somos esencialmente iguales.

Referencias:

1 Suplemento “Viernes”; diario La Segunda 21 de febrero de 2020, Santiago, Chile.
2 Revista “Sábado”; El Mercurio 14 de marzo de 2020, Santiago, Chile.

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Sergio Canals
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