Cambios fronterizos y limítrofes: El límite del no límite

Camios fronterizos y limítrofes, curso modelos de gestión del cambio

Al ser humano se le da bien eso de los cambios fronterizos y limítrofes. “No existen” las personas u organizaciones con resistencia a ellos. Solo condiciones y liderazgos que inhiben, o aceleran y despliegan este impulso.

“No rules; rules”: “Netflix odia las reglas. Su credo es libertad y responsabilidad”, Reed Hastings, CEO de Netflix.

Hoy el entorno se rige por condiciones que llaman VICA: Volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad. Una realidad líquida, donde el cambio es constante y es muy difícil de gobernar. El horizonte está lleno de “cisnes negros” y “efectos mariposas”. El azar, el caos y el orden conviven entrelazados en acontecimientos —con dinámicas a veces catastróficas—, que preconizan poderosos transformaciones cualitativas y cuantitativas.

No queda más que resolver los problemas del presente, repensar el futuro, y arreglar cuentas con el pasado. Aferrarse con dientes y uñas al optimismo, a la confianza y a la esperanza para transformar.

La única solución es una transformación. Más bien, una transmutación. Una apertura a la novedad más allá de los límites. Moverse en la frontera más allá de los límites personales y organizacionales, a veces sin información y referencias. El juego es el riesgo de la innovación y la transmutación personal y organizacional, siempre con sentido humanizador y personalizador.

Cambios más allá de los límites

A la vida y al ser humano, se les da bien eso de los cambios más allá de los límites. La vida emerge en los límites. Lo nuevo aparece en las fronteras.

Nuestra propia condición humana es “limítrofe y fronteriza” (1), entre la naturaleza y el mundo dotado de significado y sentido.

Una vez que somos capaces de dotar de sentido ético, espiritual y estético trascendentes esta condición que fundamenta nuestra humanidad, nos queda claro que la capacidad de abordar los cambios —que se dan y habitan en la frontera de los límites—, yacen en nuestros fundamentos evolutivos.

El impulso hacia la novedad nos hace humanos

Somos el hombre que muta, que se transforma en un proceso como flujo novedoso constante, siempre solo cercano al equilibrio. Lo llamo “el homo mutatis”. El impulso hacia la novedad y la creación, habitan en todas las personas y nos hace humanos.

Este campo de fuerzas e intensidades que nos lanza a generar cambios y a transformar nuestras realidades vitales y existenciales —ligadas al deseo de satisfacer nuestras necesidades materiales y espirituales—, se despliegan especialmente en el amor, la solidaridad, el trabajo, y en nuestra relación con los otros, con Dios y la naturaleza.

Estos vectores, o líneas de fuga, son poderosos organizadores de sentido y significado que emergen en el pensar, el sentir y en lo que hacemos primordialmente.

Por lo tanto, “no existen” las personas u organizaciones con resistencia a los cambios. Solo condiciones y liderazgos que inhiben, o aceleran y despliegan este impulso de novedad creador. Impulso novedoso que hoy modifica nuestra condición humana de forma global, en una nueva condición híbrida “antropo-maquínica”(2) digital en expansión y aceleración.

Sin una transformación final, que vaya más allá de los límites, no hay liderazgo posible.

 

cambios fonterizos y limitrofes, curso modelos de gestión del cambioReferencias:
(1) Eugenio Trías, Ética y condición humana; La Razón Fronteriza.
(2) Éric Sadin, La Humanidad aumentada.

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Sergio Canals
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