Cambio y creatividad: La explosión creativa social pandémica del siglo XXI

Cambio y creatividad

La pandemia nos ha dejado lecciones sobre cambio y creatividad. Les comparto este ensayo en épocas de incertidumbre.

“Perderse en la lejanía, más allá de los espacios conocidos, en extrañas soledades, recónditas y fantásticas, donde nunca llegan las mentes estrechas”. (Souen Tch’ouo)

“Sostengo que la imaginación primigenia es el poder vivo y el primer agente de toda percepción humana y es una repetición en la mente finita del eterno acto de creación en el infinito YO SOY. (Samuel Coleridge)

Magníficas citas para comenzar este pequeño ensayo en medio de esta época de incertidumbres.

Durante este año 2020, producto de la necesidad urgente de enfrentar los cambios y sus novedades disruptivas permanentes, las personas, individual, familiar y socialmente, se han visto obligadas a crear incesantemente novedades adaptativas para transformarse, so pena de terminar destruidas o enfermas, y en el caso de las empresas, de no hacerlo bajo liderazgos creativos inteligentes, simplemente quebrar o desaparecer.

Está claro que el estrés en su primera etapa, cuando está bajo control y bajo la presión de la urgencia, favorece la creatividad activando el impulso natural y cultural humano dirigido a transformar la realidad mediante la búsqueda de la novedad.

Se han dado las condiciones para que el “homo mutatis”, el hombre que cambia y que genera cambios en todo momento, haya intensificado y acelerado activamente su despliegue.

Creatividad acelerada

De allí, uno podría reconocer que estamos en medio de una explosión inusual de creatividad acelerada exponencial, que marca y define el verdadero inicio del siglo XXI, el siglo de una nueva humanidad y realidades “ampliadas” por las máquinas, la ciencia y la tecnología digital.

La creación veloz de numerosas vacunas para controlar la pandemia ya en aplicación, con “autorizaciones de emergencia” antes de terminar los procesos finales de evaluación, lo prueban.

Esto acompañado además de la emergencia de novedosas formas (sin retroceso) del teletrabajo, la expansión y desarrollo veloz del comercio digital, la creación permanente de nuevas formas de servicios y estrategias de venta, la aparición de millones de iniciativas innovadoras personales y familiares que han creado nuevos productos, la puesta en marcha de centros de control digitales (“cerebros”) que con ayuda del nuevo manejo de los datos con sistemas de información computacionales complejas permiten controlar la gestión y producción de empresas completas (como las mineras) en otra país o regiones, la presencia de nuevas tecnologías médicas y educacionales, y por último, el desarrollo expansivo de las formas de negocios con “tecnologías y combustibles verdes” sustentables.

Soluciones más allá de la racionalidad

Se ha hecho patente que en esta búsqueda de soluciones creativas ya no es suficiente apelar solo a la inteligencia lógica racional. Es necesario para tener éxito en esta urgente tarea, entretejerla con la intuición, el mundo emocional, la sensibilidad artística espiritual, la estética, y por qué no, la realidad anterior y muy cercana a la locura, muchas veces necesaria para enfrentar perturbaciones catastróficas que parecen sin sentido, absurdas e irracionales.

Los procesos creativos permiten descubrir y crear sentido en un mundo que se abre frente a nosotros lleno de posibilidades y nuevas trayectorias vitales existenciales. Que permanecen a la espera de ser aprehendidas y convertidas en hechos y realidades.

Según Youval Noah Harari, la gran revolución cognitiva biológica evolutiva, social y cultural del homo sapiens, fue la “aparición de la ficción”, fundada en la capacidad simbólica creativa de fantasear e imaginar relatos, ideas y conceptos, coexistente con la capacidad de representación, la emergencia del pensamiento abstracto y el desarrollo del lenguaje, hechos necesarios para el desarrollo cultural. “Un gran número de extraños pueden cooperar con éxito si creen en mitos comunes”. Cualquier cooperación humana a gran escala (ya sea un Estado moderno, una iglesia medieval, una ciudad antigua o una tribu arcaica), necesita de ellos en la imaginación colectiva de la gente, enfatiza el historiador.

Ahora bien, ¿cómo es posible que hace 40.000 años un artista —probablemente chamánico—, creara la figura en madera de un “hombre león”, pirámides, dioses, múltiples culturas, haciendo que el mundo se llenara de sirenas, unicornios, hombres lobos, zombis, obras de arte e ideas científicas sorprendentes, bombas atómicas, autos voladores (ya en prototipos), drones plataformas espaciales, robots, y diversas otras formas sorprendentes y asombrosas por su novedad creativa en diversos contextos históricos y temporales?

Disrupciones y procesos creativos

Los eventos y acontecimientos catastróficos violentamente disruptivos, (como la pandemia y el “estallido social”) son una extraordinaria y necesaria fuente de novedades y transformaciones adaptativas que posibilitan la presencia de flujos creativos adaptativos inteligentes.

Respecto a los procesos creativos personales, Elkhonon Goldberg, prestigioso profesor de neurociencias y neuropsicología, precisa en su magnífico libro Creatividad El cerebro humano en la era de la innovación lo siguiente: “La capacidad de combinar elementos de ideas viejas en configuraciones nuevas es esencial para generar nuevas ideas y conceptos, lo que a su vez es esencial para la creatividad. Así nacen los productos de la imaginación humana (…) bajo la forma de un acontecer ‘de novo’ (…) a partir de ideas, soluciones y formas de arte previamente formadas”. Esto es, a partir del “ensamblaje de los nuevo a partir de lo viejo”.

Cómo surgen las ideas creativas

Muchas ideas creativas emergen desde el mundo inconsciente simbólico mítico arquetípico, según Carl Gustav Jung. Y se expresan a través de los sueños, imágenes artísticas, de metáforas y analogías. Estimular su liberación, constituye muchas veces los fundamentos de un proceso creativo, así como también el uso de del pensamiento lateral y divergente.

Los fundamentos neurobiológicos filo y ontogenéticos humanos planteados por el autor (en una breve e imperfecta pincelada), yacerían por una parte en la presencia de un hemisferio izquierdo dedicado a lo permanente. Y por otra, en el hemisferio derecho que lidia con la novedad (uno puede inhibir la función del otro) activada por la detección y creación de lo nuevo. Y además en un lóbulo prefrontal donde yace la posibilidad de la configuración de lo nuevo como una red o patrón transitorio con potencialidades de permanencia antes de ser “almacenado” en zonas posteriores antiguas ( la más antigua es la visual) producto de la representación, experiencia y aprendizaje.

Mirado complementariamente desde las redes cerebrales estructurales y funcionales cerebrales, entran en juego en estas vivencias y experiencias creativas, la Red Ejecutiva Central (orientada a las tareas o task positive), la más nueva evolutivamente, que se activa cuando nos esforzamos de forma persistente y consciente en una tarea cognitiva orientada a un desafío. También la Red por Defecto que se activa cuando los procesos cognitivos no responden a una tarea impuesta externamente y el cerebro actúa por su propia cuenta, (imaginando, fantaseando, meditando…). Y la Red de Relevancia que actúa como interfaz entre las otras dos (desde la Red por Defecto hacia la Red Ejecutiva Central), activada por la detección de novedad, o un estímulo infrecuente o determinado como importante.

No se puede focalizar la atención en un objeto externo, e imaginarlo a la vez. O lo uno o lo otro.

Ideas científicas como sirenas

Volviendo a la creación de las sirenas, las ideas y representaciones sobre seres humanos y peces ya existían a partir de la experiencia y aprendizaje, pero el de una sirena no. Fue “creada”, ensamblada “de novo”, y desde ese momento “existe” (Todo lo que uno imagina “existe”). Lo mismo se aplica para la creación del Ipad de Steve Jobs, del cohete Space X por Elon Musk, y de Amazon por Jeff Bezos.

Según Goldberg, “por extravagante que parezca, también podemos ver las ideas científicas, conceptos artísticos, (ideas innovadoras en los negocios) como sirenas y unicornios de nuestra imaginación”.

Personalmente me gusta la definir la creatividad como la capacidad de descubrir lo extraordinario en lo cotidiano. Ver dónde otros solo miran. Entre los resquicios de la realidad se cuela lo maravilloso como un misterio a descubrir y develar a través de la capacidad de sorprenderse y de asombro.

La capacidad humana creadora más extraordinaria del ser humano, donde rasguñamos nuestra naturaleza divina espiritual encarnada, es la de procrear un ser humano completamente diferente a los 7.000 millones de habitantes de la tierra.

Cambio y creatividad: Ejercicio práctico

Bien, para finalizar, si quiere practicar la creatividad, de rienda libre a su imaginación olvidando la existencia de que hay “ideas locas”. Y anote 10 metáforas y analogías sobre la pandemia y el “estallido social” del 2019. Luego, 10 ideas sobre nuevos productos, servicios o empresas que no existen, y que van a mejorar (no qué podrían), la vida de las personas (y de su propia vida y familia), el año 2021 en este período pandémico y de crisis social económica. Luego, anote los 3 cambios más importantes que generarían esas ideas.

Recuerde que siempre el proceso creativo termina cuando se hacen realidad estas ideas, “estremeciendo la pesada carga de las costumbres” (profesor, de quién es esta la cita) y de la pesada (aunque a veces demasiada leve) de la realidad ya existente.

Bueno, así como comencé, termino con otra de mis frases favoritas. “Los resultados de una acción creativa son necesariamente distintos a la visión inicial. La obra avanza de bifurcación en bifurcación a través de un proceso de titubeos que no termina jamás”.

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Sergio Canals
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