La fotografía como relato de nuestra vida

Escrito por : Soledad Puente

Una fotografía es un relato cuando el autor o el espectador son capaces de completar la narración.

Al abrir la aplicación de Google “fotos” aparecen unas leyendas que dicen “hace un 1 año”, “hace 2 años”, “hace 10 años”. Otras veces llega un mensaje con la leyenda “se acuerda de ese día”. Esta es la manera que ha ideado Google de ordenar nuestra historia de vida. Y lo hace bien. Más de una vez nos hemos detenido a recodar. En otras palabras, la imagen fija es capaz de relatar historias, de narrar las acciones que dan cuenta de nuestros sueños, nuestros dolores y nuestras alegrías.

Parte de ese álbum lo ponemos en nuestra decoración, lo llevamos en nuestras billeteras y en otras, se convierte en el fondo de pantalla de nuestro computador.

¿Por qué estas imágenes de Google son una historia? Porque narran nuestra vida a partir de años y estos al mirarlos, desde el presente, nos evocan momentos que van construyendo un devenir personal y laboral con su principio, su medio y su final.

Nuestra historia a partir de hitos cronológicos

Fotografia como relato Foto 1

Una historia

Si de esas imágenes, además, escogemos algunas, de las numerosas que recopilamos, nos daremos cuenta de que detrás de muchas fotografías, individualmente, hay un relato. Es decir, una historia. Eso sí, hay que buscar aquella que lo refleja en su real magnitud y significado. No la estéticamente sobresaliente.

Para que sea relato, el autor o el espectador son capaces de completar la narración. Esa imagen, independiente del ángulo, tiene su principio, su medio y su final. La razón de ello es que narran acciones humanas. Mientras más acción (objetivo) en la imagen, mejor.

Por eso, me gusta mirar los avatares (foto o imagen que acompaña al nombre) personales que usan en WhatsApp mis cercanos y no tan cercanos. La mayoría los cambia permanentemente. Quieren expresar algo. A veces, ni el mismo autor nota que detrás hay un autorretrato.

Las fotografías profesionales o retratos a veces son pobres en relato porque son neutrales. La posible interpretación es más pobre. No sería mala idea, entonces, pensar racionalmente las imágenes que acompañarán nuestros mensajes profesionales.

Un santo, una reina y usted

Un ejemplo de historia o relato es la imagen de san Alberto Hurtado con una pala trabajando. Muy distinta a la representación que, como alumno de Derecho, muestra su paso por Casa Central de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Cada una nos permite, a nosotros, como observadores, reconocer el principio, medio y final de un hombre que buscaba un título universitario, en la primera, y en la otra, al Santo que construye con sus manos una obra. También, unidas, son otro relato.

Fotografia como relato Alberto Hurtado ok
Fuente: masignacianos.blogspot.com

Otro ejemplo. Uno laboral. La Reina Isabel II, como parte de la puesta en escena en sus discursos siempre aparece con fotografías de su familia. Para el discurso de Navidad de 2019, no colocó a Harry, Megan y el pequeño Archie. Solo estaban William y Kate. La reina no emitió ni el más mínimo fonema al respecto. Sin embargo, los medios construyeron el relato (lee y mira la foto aquí).

Le propongo una tarea. Escoja las imágenes de sus archivos que mejor representen un momento de su historia familiar y expóngalo en una pared de su casa. No seleccione por estética, sino por momento. Lo importante es que cada una, en particular, y en su conjunto narre el principio, medio y final de una historia familiar compartida. Lo mismo haga respecto de sus logros laborales e inspírese en ellos en sus momentos de desconcierto.

Lee aquí sobre el curso online “Storytelling: La Estrategia como Relato” de Clase Ejecutiva UC.





Soledad Puente
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