La cultura evolutiva: Cómo operan los mecanismos adaptativos

En la cultura evolutiva, hoy el desafío es dejar aparecer nuevos mecanismos adaptativos para enfrentar los contextos que estamos viviendo.

Cada individuo, cada grupo social u organización constituye un ecosistema de culturas que operan como trasfondo de su forma de pensar y operar en el mundo. Estas formas de pensar y operar responden a modos de enfrentar la vida que han sido esparcidos entre las personas de acuerdo a su funcionalidad para resolver el contexto en que habitan.

Si lo vemos en la historia, al principio de la humanidad no se requería manejar tanto nivel de complejidad. Por ello, las personas desarrollaron sistemas y mecanismos adaptativos que responden a hacerse cargo de necesidades y valoraciones de aspectos más básicos como la sobrevivencia y seguridad.

Posteriormente aparece el interés por el poder y el orden como mecanismos de control de masas. Luego en la industrialización se instala la valoración del éxito y de lo material. En oposición surge un movimiento pacifista y sensible, que busca recuperar nuestra integridad como humanos.

Ninguno de los mecanismos adaptativos es inherentemente mejor o peor que otro. Cada uno de ellos se ha desarrollado en respuesta a un conjunto de problemas específicos. Cada uno está calibrado para hacer frente a esas condiciones. Se diferencian en niveles de complejidad, capacidad para lidiar con diversas situaciones y grados de compromiso personal; no reflejan inteligencia ni carácter o temperamento, ya que esas dimensiones son transversales a las distintas visiones de mundo.

Reactivos y luego en el ADN cultural

Todos estos mecanismos adaptativos han aparecido de forma reactiva para responder a los cambios en las condiciones de vida. Es por ello que hoy en día las personas que habitan nuestras sociedades contienen en su ADN cultural todos estos mecanismos que alguna vez la humanidad aprendió a utilizar.

Estas culturas reflejan las valoraciones profundas que tienen las personas, sus estilos de aproximación a la realidad y la forma en que resuelven preferentemente el conflicto. Moldean los mapas mentales de las personas, sus creencias, patrones de motivación y dinámicas organizacionales.

Estas culturas definen “desde dónde” las personas hacen lo que hacen y son sistemas organizadores que permean tanto las estructuras del pensamiento y como los sistemas de toma de decisiones.

Cada cultura ha generado un “atractor”, el que condiciona y formatea las posibles formas de solucionar aquello que nos toca resolver. Entre ellos, hemos pasado por:

Tipo de Cultura (atractor central)Propósito
SeguridadProtección y cuidado
PoderPoder personal a corto plazo
OrdenMantener la verdad superior
Logro estratégicoÉxito, logros, descubrimiento
SensibilidadInclusión de la diversidad
IntegraciónMultipropósito

Están vivos y cambian

Los mecanismos adaptativos son como organismos vivos que pueden ir y venir según cambien nuestras condiciones de vida. No son mentalidades rígidas, congeladas o encerradas que son programadas al nacer o en otro momento de nuestras vidas, sino que sistemas de valores que se adaptan a las condiciones que confrontamos. Por ello nuestros mecanismos preferentes serán distintos, dependiendo del rol y contexto en que los visualicemos.

Si estamos en un contexto donde las situaciones se ponen difíciles, podríamos volver a utilizar un mecanismo adaptativo previo para intentar resolver esos problemas. Si las cosas crecen en complejidad y dinamismo, podríamos añadir un mecanismo de adaptación nuevo. Ese es el desafío, dejar aparecer los nuevos mecanismos que nos permitirán la nueva gestión para los contextos que estamos enfrentando en la actualidad.

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