Contratos: ¿Suma alzada o “Precio Mínimo Garantizado”?

Contratos suma alzada o Precio Minimo Garantizado

La forma de contratación no es lo mismo que la forma de pago, especialmente cuando hablamos de una suma alzada.

En un artículo anterior (lee aquí), ya indicamos que la aversión al riesgo de algunos mandantes los lleva a buscar la suma alzada como objetivo último. Esta es solo una posible estrategia de precios, no es un tipo de contratación. Y como tal, la persecución de dicho objetivo, con frecuencia, resulta infructuosa.

Las sumas alzadas siempre estarán sujetas a condiciones que el mandante debe asegurar. Por ejemplo, disponibilidad de terrenos, oportuna entrega de información de diseño, disponibilidad de insumos o equipo a ser instalados por el contratista, y ausencia de interferencias con terceras partes tales como otros contratistas. ¿El mandante está en condiciones de asegurar tales condiciones antes de iniciar la ejecución del contrato? Probablemente no, requiriendo un largo período para poder hacerlo.

Con el fin de ilustrar el punto anterior, tomemos un caso particular de modalidad de contratación: el caso de un contrato EPC, con un período de estudio de factibilidad con forma de pago tipo Cost-Plus, seguido de una conversión a LSTK (suma alzada, llave en mano) para la fase de ejecución de las obras.

Ejemplo caso contratos EP y EPC

Durante la etapa de factibilidad, se supone, el contratista junto al mandante trabajarán juntos desarrollando la solución de ingeniería más conveniente para el proyecto (sobre la base de la ingeniería básica desarrollada por el mandante en etapas anteriores, y el conocimiento aportado por el nuevo contratista durante la etapa de factibilidad). La nueva ingeniería será desarrollada sobre la base de una política de libro abierto (open book), y permitirá al contratista establecer una serie de condiciones de partida (supuestos) con los que ambas partes se sientan cómodos.

Si la situación descrita funciona de acuerdo a la teoría que la sustenta, se trata de un legítimo caso de “Early Contractor Involvement” en que el mandante definió una solución estratégica para su negocio (durante la prefactibilidad), y el contratista EPC pudo aportar con su conocimiento técnico, de constructibilidad, etc., durante la fase de factibilidad. Los incentivos de ambas partes estarán alienados, más aun si al contratista se le ofrecen premios y/o castigos por eficiencia en costos y plazos a ser cobrados al final de la ejecución del contrato.

Nadie sabe qué, pero algo cambiará

Sin embargo, la realidad de la mayoría de los contratos de construcción ejecutados en Chile, habitualmente bajo la modalidad de contratación tradicional —es decir, solo construcción— es muy diferente. Los procesos de licitación son normalmente realizados sobre la base de información de ingeniería incompleta, realizada antes de la adjudicación del contrato de obras. Además, no es común que los contratistas hayan participado en el proceso de desarrollo de dichos diseños. Excepciones a esta regla son, por ejemplo, casos en que el mandante y el contratista son empresas relacionadas, tales como ocurre entre el concesionario de obras públicas y su subcontratista de construcción, o bien, entre una inmobiliaria y su constructora habitual).

Bajo las condiciones descritas, la propuesta de trabajo del contratista se basará en un largo listado de supuestos (elaborados por este al momento de responder a la licitación), y que el mandante no necesariamente logrará asegurar. En ocasiones, ni siquiera tendrá las herramientas para asegurar, o monitorear su ocurrencia.

Por lo tanto, una suma alzada no asegura un máximo precio para el contrato. Por el contrario, la suma alzada es el mínimo precio que el contratista estará dispuesto a cobrar (y el mandante estará obligado a pagar) por el alcance originalmente definido para el contrato.

Pero sabemos que, al estar el contrato basado en una ingeniería incompleta, algo deberá modificarse, ajustarse y/o detallarse durante su período de ejecución. Al firmar el contrato, ninguna de las dos partes tiene una certidumbre acerca de qué elementos cambiarán, pero ambos pueden estar seguros que algo deberá cambiar. Y en esto, los contratistas tienen más experiencia que sus clientes.

Lee aquí sobre el curso online “Gestión Estratégica de Contratos” de Clase Ejecutiva UC.





Artículos más recientes del autor