¿Cómo construir un equipo?

equipo

Los logros de hacer un equipo no son inmediatos ni operativamente fáciles, pero bien vale el esfuerzo.

Lo que nos “hace ser equipo” es una particular dinámica de relaciones personales donde cada miembro vive su experiencia de trabajo con otros en torno a los siguientes ejes: propósito común, disciplina clara y valores compartidos.

Los logros que se obtienen en el proceso de construir equipo no son inmediatos ni operativamente fáciles. Sin embargo, bien vale el esfuerzo, cuyos beneficios se van develando en función del compromiso de todos con dichos ejes.

Ejes para ser un equipo

ejes para ser equipo1. Propósito común

El propósito común es el eje prioritario que “nos hace ser equipo”. El que más se ha fundamentado teóricamente y comprobado en la experiencia. Es el factor en torno al que cada miembro se cohesiona.

Por su importancia, es pertinente que los equipos se pregunten ¿cuántos planes de acción los están llevando a cabo con el propósito común necesario? ¿Cómo se hacen cargo para definir, conocer y desplegar dicho propósito?

Para reflexionar en torno a estas preguntas, es fundamental que exista un equilibrio coherente entre los propósitos personales, del equipo y los organizacionales.

En definitiva, dicho propósito transforma a los miembros y al equipo en una unidad con sentido, capaces de dar evidencia de “ser equipo” a través de lo relacional, lo auténtico, lo elegido, la autonomía y la responsabilidad.

2. Disciplina clara

Es casi de sentido común, considerar que el dicho “estamos todos remando para el mismo lado” garantiza que el equipo está alineado y, por lo tanto, el destino de ese remar será satisfactorio.

Sin embargo, esta creencia es peligrosa para el equipo y la organización, ya que se pueden olvidar que, a cada momento, es fundamental mirar el rumbo definido y el destino deseado y, así, no remar todos juntos al acantilado.

3. Valores compartidos

La raíz de la palabra “valor”, proviene del latín valere que significa “ser fuerte”.

En el contexto de construir equipos de trabajo, esta esencia de valores constituye la fortaleza para saber ponderar las oportunidades y riesgos, priorizar las alternativas con las que pueden superar barreras, cuidar sus relaciones humanas y “jugársela” juntos por lo que más les importa.

Los valores que defina un equipo son un camino de descubrimiento y no imposiciones dogmáticas preestablecidas. Lo esencial es que sea el resultado de una reflexión, confrontando los hechos y situaciones de manera individual y como equipo, frente a las posibles tensiones entre el logro de los objetivos de manera inflexible o adaptándose en base a los valores compartidos.

Por lo tanto, es esencial que cada miembro esté dispuesto a ser influido por lo valores de otros. Y asumir el desafío de definirlos juntos.

La identidad del equipo

Identidad equipo

Pertenecer a un equipo implica “identificarse” con este, sentirse de alguna manera orgulloso de ser parte. Para que esto ocurra, se debe construir algo que tenga “su sello propio” según los miembros. Lo que luego se acepta como la “identidad del equipo” que emerge por la convergencia de tres dominios:

  • ¿Quiénes somos?,
  • ¿Qué hacemos?
  • ¿Qué logramos?

Cada uno de estos dominios se sustenta en los tres ejes que “nos hace ser equipo”. Por lo tanto, la identidad surge de manera coherente y creíble, con lo cual es factible que la podamos desplegar con éxito en los distintos ámbitos que nos propongamos o debamos desempeñar.

 

Este artículo se basa en otro publicado originalmente en la página de Clase Ejecutiva UC en el diario El Mercurio, en 2020. Puedes descargar el PDF de la página aquí, luego de completar unos datos.

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