¿Balanced Scorecard (BSC) o OKR?

Balanced scorecard

El BSC es una metodología de gestión estratégica que, a principios de los 90, desarrollaron Kaplan y Norton. Si bien ha sido ampliamente usada por muchas compañías en el mundo, en los últimos años ha tenido competencia de parte de otros marcos metodológicos que han aparecido recientemente.

Por ejemplo, en los últimos 10 años se ha popularizado el modelo OKR (objectives and key results). Este fue desarrollado por Andy Grove en Intel, y posteriormente expandido por Google. Dado que esta última metodología es menos conocida que el BSC, dedicaré algunas líneas adicionales para explicarla.

OKR es básicamente una metodología de administración que asegura que la compañía, a lo largo de la organización, focaliza sus esfuerzos en lo que realmente importa. En este caso un objetivo es una declaración concisa que describe una meta cualitativa diseñada para impulsar a la organización en una dirección deseada. Un objetivo bien definido es acotado en el tiempo y debería ser inspirador, es decir, que captura la imaginación de las personas. Por ejemplo: “Diseñar en el 2° trimestre un sitio web muy persuasivo que impulse a los ejecutivos a utilizar la metodología OKR”.

Como se aprecia, este objetivo es: conciso, cualitativo, acotado en el tiempo e inspirador. Un resultado clave es una declaración cuantitativa que mide el logro de un objetivo. Debe ser específico, exigente, medible y verificable. Por ejemplo, un resultado clave para el objetivo mencionado podría ser que un 20% de los visitantes retorne al sitio en una semana.

Al leer esta definición, pareciera que no hay mucha diferencia entre estos OKR y los llamados KPI (key performance indicator) del BSC. Y en cierta medida son parecidos, puesto que ambos se enfocan en objetivos, indicadores y metas.

La mayor diferencia radica en el horizonte de tiempo. Mientras el BSC promueve la definición de objetivos y KPI a mediano plazo (de uno a tres años), los OKR están pensados para el corto plazo (mensuales o trimestrales).

Otra diferencia radica en los ámbitos en los que se miden los KPI y los OKR. En el caso de los KPI, el BSC plantea la necesidad de medir las perspectivas financieras, de clientes, de procesos internos y de aprendizaje y crecimiento. Por su parte, los OKR, no se basan en perspectivas, más bien se centran en lo más importante para el próximo trimestre.

Cuál elegir

¿Cuál es entonces mejor? La verdad es que ambos tienen claras ventajas. En el caso de los OKR, el enfoque de corto plazo lo hace atractivo sobre todo dada la velocidad con que hoy cambian las cosas. Pero, la mirada multiperspectiva del BSC lo hace interesante, ya que obliga a mirar la empresa en forma holística.

Con todo, ambas obligan a medir, aspecto fundamental para saber qué está pasando y así poder gestionar. Finalmente, ambas metodologías requieren un cambio cultural importante y una disciplina de gestión de la ejecución estratégica que no es despreciable.

Mi conclusión entonces es que ambas metodologías pueden ser complementarias: una con la mirada de mediano plazo y la otra de corto plazo.

Sin embargo, en ambos casos hay que estar consciente de que no es posible definir buenos KPI u OKR:
• sin antes partir de la estrategia
• sin hacer revisiones constantes de los resultados
• sin controlar la cantidad de KPI u OKR
• sin fijar metas que sean alcanzables
• sin que sean claros y específicos.

Lee aquí un artículo sobre cómo definir buenos KPI.

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