Análisis de escenarios: ¿Cómo será hacer negocios en 2040?

Escrito por : Sergio Godoy

El análisis de escenarios permite anticiparse a cambios en el entorno con una mirada de largo plazo. Veamos en qué consiste y cuándo aplicarlo.

Muchas organizaciones están desesperadamente tratando de sobrevivir en el difícil entorno de la pandemia de Covid-19. No hay mucho espacio para mirar más allá de la contingencia. ¿Podemos hacerlo y proyectar, por ejemplo, en qué entorno se van a hacer los negocios en 2040? ¿Qué oportunidades y amenazas podrían presentársenos?

Existe una técnica que permite hacerlo: el análisis de escenarios. Es una técnica proyectiva, propia de la especialidad de la inteligencia competitiva, orientada a preparar a una organización ante amenazas futuras provenientes del entorno en horizontes de tiempo muy superiores a los de los ciclos convencionales de planificación estratégica: son a 10, 20 o más años.

Su origen es militar. Surgió de la corporación RAND (acrónimo de Research and Development, investigación y desarrollo), un think tank norteamericano creado en los años 40 para asesorar a las Fuerzas Armadas en asuntos de defensa donde había alta incertidumbre y riesgos asociados, tales como si el planeta podría destruirse en caso de guerra nuclear.

Ni adivinación ni futurología

Lo esencial del método fue propuesto en los años 60 por Kahn y Wiener y rompió con los frustrados intentos previos de prever el futuro mediante modelaciones matemáticas complejas: la realidad social es demasiado caótica. Ellos propusieron escenarios que resultan de cómo se van combinando un conjunto de factores explicativos (drivers) hacia un futuro posible. No se trata de adivinación o futurología, sino de prepararse para un repertorio de situaciones hipotéticas, pero realistas, que se construyen mediante un método cualitativo-interpretativo riguroso para preparar a la organización a cambios profundos en el entorno en que opera.

Shell fue pionera en aplicar análisis de escenarios corporativos en 1967, luego de constatar que la planificación estratégica convencional a cinco años no permitía proyectar si en el año 2000 aún habría petróleo. Este método le ayudó a prepararse a desafíos de largo plazo lo que, según varios autores, la hicieron superar por lejos a otras petroleras más poderosas que entonces dominaban el mercado. Más tarde, esta metodología se expandió a otros ámbitos y se fue refinando.

Así como hay análisis de escenarios para los negocios, los hay también en salud pública, defensa y otras materias complejas sometidas a incertidumbres importantes. Con este método se previó el derrumbe de la Unión Soviética, el surgimiento de las “guerras asimétricas”, la evolución del SIDA y de ciertos tipos de cáncer, entre otros logros.

Qué es el análisis de escenarios

Los análisis de escenarios procuran anticipar cambios profundos e inciertos que podrían modificar una industria o, incluso, un sistema político, sanitario, o de defensa/seguridad. En sí, un escenario es “una descripción detallada, internamente consistente de cómo podría ser el futuro basada en un conjunto de supuestos que son críticos para la evolución de la economía, de la industria, o de la tecnología” (Fleisher & Bensoussan, 2003: 284).

El proceso parte por plantear una pregunta concisa que resuma la principal incertidumbre a enfrentar dentro de un margen de tiempo determinado. Por ejemplo: “En 2040, ¿cómo será la industria aeronáutica?”. Mediante una serie de iteraciones estructuradas, se definen y refinan variables explicativas (drivers, en inglés) que podrían responder la pregunta guía. Por ejemplo, sustitución de la demanda de transporte aéreo desde pasajeros a transporte de carga, cambios en el diseño y capacidad de los aviones por el uso de fuentes de energía alternativas al petróleo, y otras.

Los escenarios en sí —normalmente cuatro— se construyen a partir de la combinación de los drivers identificados. Cada escenario se desarrolla con una narrativa que lo haga lo más realista posible.

El contexto latinoamericano en 2040: oportunidades y amenazas esperables

Junto con la farmacéutica, la minería, energía y otras industrias en que los horizontes de inversión son muy largos y las incertidumbres pueden ser demasiado onerosas, la defensa es uno de los ámbitos donde esta técnica se aplica regularmente. Entre otras cosas, para proyectar la compra de equipos y armamento para anticiparse a conflictos que ojalá nunca ocurran. Según un estudio del Centro de Estudios e Investigaciones Militares del Ejército de Chile1, para 2040 Sudamérica enfrentará las siguientes tendencias en materias de seguridad:

1. Cambios críticos en el sector energético: nuevas fuentes sustentables acompañadas de nuevas vulnerabilidades de la infraestructura crítica y de la seguridad energética.

2. Ocaso del multilateralismo en las relaciones internacionales y protagonismo de actores no estatales, además de vacíos legales en espacios globales comunes como el marítimo y otros.

3. Fortalecimiento de Asia como polo del comercio global.

4. Conflictos intraestatales por potenciales vacíos de poder y presencia de gobiernos ilegítimos o de muy bajo nivel de aprobación.

5. Movimientos migratorios masivos.

6. Riesgo de desorden y colapso urbano por migración descontrolada.

7. Aumento de amenazas a la ciberseguridad: ciberguerra, cibercrimen y ciberterrorismo.

8. Fortalecimiento de las redes de narcotráfico y crimen organizado, ante debilidad relativa de los Estados.

9. Brecha tecnológica digital con las potencias más avanzadas.

10. Aumento en la frecuencia de desastres naturales y sus repercusiones por el cambio climático: inundaciones; olas de frío y calor; ciclones y huracanes; sequías; tormentas e incendios.

Aunque estas tendencias (drivers) son para prever amenazas a la seguridad en los próximos 20 años, todas inciden en el contexto en que se desarrollarán los negocios y otras actividades humanas en la Sudamérica de 2040. No es posible saber con precisión cómo evolucionarán, pero sí es posible prepararse para enfrentarlas mediante preguntas como las siguientes: ¿qué oportunidades y amenazas podrían surgir de ellas? ¿Hay alguna que me afecta especialmente? De ser así, ¿qué puedo hacer para neutralizar los principales riesgos que ella implica o, por el contrario, aprovechar las oportunidades que ofrece? ¿Cómo prepararme para enfrentar ese futuro posible y qué necesito para hacerlo? Para eso sirven los análisis de escenarios. Es la técnica más avanzada que existe para pensar al largo plazo y prepararse para su posible evolución.

Referencias:

1 CESIM (2019): Conflictos Futuros. Tendencias Para La Región Sudamericana Al 2040, Volumen I. Santiago: Centro de Estudios e Investigaciones Militares del Ejército de Chile

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Sergio Godoy
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