La agilidad en la gestión

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La agilidad hoy abarca más ampliamente la capacidad de una organización para responder, adaptarse en forma rápida y prosperar en el entorno cambiante.

Veamos cómo el concepto de agilidad (agile)se ha ido incorporando en las empresas y de qué manera podríamos hacer uso de este en el campo de la estrategia. La agilidad desarrolla y aplica en las organizaciones la capacidad de ser flexibles y dinámicos.

Originalmente se instaló en el desarrollo de softwares y mejora de procesos en los 90, pero ahora abarca más ampliamente la capacidad de una organización para responder, adaptarse y prosperar en el entorno cambiante.

Características de la agilidad

Los atributos presentes en la agilidad son:

1. Capacidad de adaptación

Dado que las organizaciones son sistemas adaptativos complejos, como los organismos vivos, se adaptan a su contexto o mueren. La teoría de la evolución nos enseña que los organismos naturalmente cambian y se adaptan a sus entornos todo el tiempo, a menudo de manera infinitesimal.

Ellos experimentan, aprenden lo que funciona, encuentran fuentes de alimento y contextos adecuados en los cuales crecer. Los que no se adaptan, no sobreviven.

Entonces, según la teoría de la evolución es razonable suponer que solo las organizaciones “más adecuadas”, las que pueden responder y aprender de eventos externos y adaptarse rápidamente a sus ecosistemas, sobrevivirán y prosperarán en el futuro.

Charles Darwin habría dicho: “No es el más fuerte o el más inteligente el que sobrevivirá, sino quien pueda gestionar mejor el cambio”.

2. Capacidad para gestionar el cambio

Muchas organizaciones tienen dificultades para gestionar el cambio y parecen mal equipadas para la transformación, especialmente los tipos de cambio vinculados a lo que el profesor Richard D’Aveni llama “hiperorganización”.

La lógica subyacente de la “hiperorganización” es centrarse en mantenerse esbelto, reducir los costos y externalizar los riesgos, persiguiendo rigurosamente una mayor eficiencia mientras se mantiene y mejoran los niveles de rendimiento.

3. Velocidad

Dado el rápido ritmo de desarrollo tecnológico y el crecimiento de la competencia mundial, la agilidad es también la capacidad de moverse rápida, decididamente, y con eficacia en la anticipación.

En la fase de hipercompetitividad y de globalización actual, las organizaciones necesitan avanzar rápidamente. Solo para mantener el ritmo de los acontecimientos, aprovechar las oportunidades o evitar el desastre.

De esta manera, en un mundo donde las nuevas ideas, las tecnologías y los servicios están surgiendo todo el tiempo, las organizaciones que no pueden moverse lo suficientemente rápido como para cumplir con necesidades de los clientes, tenderán a morir.

Las organizaciones ágiles son capaces de reaccionar rápidamente a los cambios repentinos en condiciones del mercado. Es esencial elegir ágilmente lo que importa y actuar en consecuencia.

Decisión rápida y ejecución ágil son, por lo tanto, la definición de atributos relevantes de un negocio ágil.

4. Innovación y agilidad

Además de encapsular la capacidad de adaptarse y prosperar en entornos que cambian rápidamente, agilidad también se define como la capacidad de generar los productos adecuados en el lugar y precio adecuado. A través de la tecnología, las posibilidades de innovación y las nuevas oportunidades de negocio parecen interminables.

En resumen, es más importante que nunca hacer estrategia en un mundo tan cambiante como el actual. De otra manera, no podremos ser parte de ese cambio. Pero, también debemos reconocer que el proceso de definición e implementación estratégica que usamos actualmente es lineal y anacrónico. Debemos usar metodologías más ágiles, dinámicas, circulares y flexibles.

 

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