Toma de decisiones: ¿las emociones ayudan o entorpecen?

toma de decisiones, emociones, caso Elliot

Al contrario de la creencia, las emociones permiten una mejor toma de decisiones.

Cuando uno quiere tomar decisiones se nos aconseja mirar los hechos en forma “calmada, racional y libre de emociones”. Si las emociones solo entorpecieran las decisiones inteligentes, entonces ¿para que las tenemos?

La respuesta es que quizás la capacidad de sentir emociones puede ser incluso necesaria para tomar decisiones mejores y más acertadas.

Elliot y la toma de decisiones

Esto es posible de observar en el caso clínico de Elliot, quien sufrió un daño en su corteza prefrontal al removerle un tumor cerebral. A partir de ese momento el paciente no puede reportar experiencias emocionales. No muestra impaciencia, frustración, no experimenta alegría, ni disfruta de la música o el arte; casi nunca expresa rabia.

Aparte de la pérdida de emociones tiene serias dificultades para tomar decisiones. Si se le entrega un conjunto de información, el puede discutir los resultados probables de cada decisión alternativa, pero después de describirlos, no tiene la menor idea de cuál decisión es mejor.

En consecuencia, Elliot no puede mantener un trabajo, no puede invertir en forma inteligente su dinero y por supuesto no puede mantener relaciones normales con sus amigos y conocidos. De acuerdo con Damasio (1994) las dificultades de Elliot en la toma de decisiones están relacionadas con la ausencia de emociones.

Toma de decisiones: “Y si…”, las emociones mandan

Cuando las personas comunes consideramos decisiones alternativas, nos imaginamos los posibles resultados y experimentamos en cada oportunidad una emoción del tipo “Y si…”.

Por ejemplo, si uno está evaluando una oferta de trabajo en una empresa que contamina el ambiente, se puede sentir desagrado o repulsión, a tal punto que se desiste de esa posibilidad.

O si le ofrecen trabajo en una empresa donde han despedido a su mejor amigo, uno se imagina la cara que pondría su amigo y también toma la decisión de rechazar esa oferta. Uno sigue buscando hasta encontrar un trabajo donde sentirse bien.

Si uno eliminara todas estas emociones no sería capaz de tomar la mejor decisión.

 

Actualízate con el curso sobre inteligencia emocional (online) de Clase Ejecutiva UC.





Nureya Abarca

¿Te gustó? Inscríbete a nuestro newsletter

Artículos más recientes del autor