¿Todos somos creativos?: ¡Sí, no sea mediocre!

Escrito por : Sergio Canals

La tarea de todos los seres humanos es desplegar la capacidad de ser creativos.

¿Todos somos creativos? Antes de entrar en materia, recordemos que no hay innovación sin creación. Es decir, en descubrir y desarrollar lo extraordinario, una idea que configure y permita la emergencia de lo nuevo y lo distinto. A partir de la realidad cotidiana y ordinaria.

Jorge Wagensberg, profesor de procesos irreversibles, aventura una idea sobre las propias ideas: “Una idea es un germen de conocimiento, una comprensión sin pulir, una chispa sin llama…una partícula de conocimiento capaz de seguir engendrando conocimiento. Entre un problema, que puede tener muchas soluciones, y una solución, que lo pudo ser de muchos problemas, habitan las ideas”.

Las nuevas ideas están inexorablemente unidas al cambio, el ruido, al caos ordenado, al miedo y la incertidumbre. También a lo “disruptivo”, a lo nuevo, a la experimentación y al riesgo. Por lo tanto, al natural estrés y a la ansiedad.

Víctor Hugo aseguraba: “No existe nada más poderoso en el mundo que una idea a la que le ha llegado su hora”.

Un cierto tipo de locos

Steve Jobs, citaba en la frontera radical de la creación: “Solo los locos creen que pueden cambiar el mundo, pero solo los locos lo cambian”, pero solo los “locos” con coraje, perseverancia y tolerancia a los errores y fracasos. El concepto antagónico a la creatividad, sería “la mediocridad”.

Las ideas viven, cambian y evolucionan en la realidad psicosocio cultural, a partir de la acción humana, en interacción con la naturaleza a saltos novedosos creativos y cualitativos. Es tarea de cualquier ser humano, como un homo creator, desplegar la capacidad esencial evolutiva de cocrear la realidad transformándola. Y de esta forma, cambiar un mundo en movimiento constante.

Se necesita para que emerja la capacidad creativa, que sea reconocida y educada como una potencia natural de todas las personas, en medio de un “microclima, en que la conversación, la crítica y la libertad ensanchen la atmósfera para que las ideas puedan volar”, según Jorge Wasenberg.

Ricard Solé, investigador también de los sistemas complejos, nos recuerda que “nuestra especie parece particularmente capaz de imaginar lo inexistente, y de un modo extraño los humanos encontramos cierto placer en las alternativas y futuros posibles”.

Pero también nos advierte la necesidad de delimitar las fronteras de lo posible, so pena de crear “monstruos”, similares a los podemos encontrar en la naturaleza.

La naturaleza biológica mental y espiritual de la creación, descansaría al parecer en la activación de la “red de estado de reposo, o por defecto”, o actividad basal cerebral, que se activaría al “no hacer nada”, al apagar la “red de tareas”, que siempre obliga a prestar atención.

Espacio para el ocio creativo

Esta red, se desactiva con una “tarea mental”. Necesita del “ocio creativo”, de la actitud contemplativa, asociada al fantasear, imaginar, en ensoñar (soñar despierto), y a la meditación, actividades que se potenciarían individualmente en la interacción posterior colaborativa.

El bloqueo inicial de la razón lógica reflexiva crítica, permitiría la emergencia de lo nuevo, a partir del mundo simbólico mítico emocional, que aloja en las profundidades abismales y misteriosas de la mente humana.

Recuerde por último la importancia del sentido del acto creativo.
“Cuando uno está inspirado por una gran finalidad, un proyecto extraordinario, todos los pensamientos se liberan, la mente trasciende sus limitaciones, la conciencia se expande en todas direcciones y uno encuentra un mundo nuevo, grandioso y maravilloso. Se avivan las energías, facultades y talentos latentes y se descubre que es una persona muy superior a la que jamás ha soñado ser”. (Patañjali).

Atrévase a crear, que usted puede innovar. No sea “mediocre”.





Sergio Canals
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