Salario justo y horas de trabajo: I Parte

Salario justo y horas de trabajo

Se ha producido en Chile un importante debate en torno al número de horas de trabajo. No puede separarse este debate de lo que significa el trabajo en la vida de las personas, ni de lo que es un “salario justo”. En este artículo reflexionamos sobre el trabajo.

La Doctrina Social de la Iglesia plantea que el trabajo es la clave de la cuestión social. El trabajo es fuente de realización del ser humano y es, para la gran mayoría de las personas, la única fuente de sus ingresos.

Como afirmaba el Padre Hurtado, “por el trabajo el hombre da lo mejor que tiene: su actividad personal, algo suyo, lo más suyo, no su dinero, sus bienes, sino su esfuerzo, su vida misma”.

El trabajo no puede ser considerado una mercancía que se transa en el mercado, sino que la posibilidad del ser humano de realizarse como tal y de contribuir en el desarrollo de su persona, de su familia, de la sociedad y del cosmos. El trabajo por tanto cumple una misión social de la máxima importancia.

Por otra parte, la inmensa mayoría de las personas comen, se visten, tienen un techo donde cobijarse, y cuida de su familia en los más variados aspectos que se requiere, gracias al sueldo que recibe en su lugar de trabajo.

Tener un buen trabajo, bien remunerado, es un anhelo de la inmensa mayoría de las personas; suelen cuidar sus trabajos y, al mismo tiempo están atentos si surgen nuevas posibilidades laborales. Las exigencias económicas en un sistema que gira en torno al consumo han llevado a que muchas personas, además de su trabajo, intenten realizar alguna actividad extra. Son pocos los que tienen fuentes de ingresos al margen del trabajo que realizan.

La ausencia de trabajo es fuente de inestabilidad familiar y social. Las tasas de cesantía que experimenta Chile, sobre todo entre los jóvenes y los adultos mayores, son preocupantes y motivo de frustraciones no siempre adecuadamente canalizadas y escuchadas. No tener trabajo es un verdadero drama al interior de las familias. Es fuente de crisis profundas personales y familiares.

Si queremos conocer un país, lo primero que tenemos que hacer es ver qué es lo que acontece con el trabajo de sus habitantes.
Pero no cualquier actividad realizada por el hombre puede ser considerado trabajo. La condición básica que debe cumplir el trabajo es que respete la dignidad humana y la justicia. Actividades que pueden ser muy lucrativas, como el narcotráfico, el tráfico de armas, el “trabajo infantil”, el cohecho, la corrupción u otras fuera de la ley, no califican como trabajo. También debe exigirse que el trabajo que se ofrece se realice en circunstancias adecuadas.

En la Encíclica Laborem Excercens, de S. Juan Pablo II, se mencionan explícitamente algunas prestaciones sociales que debieran considerarse en la compensación del trabajador asalariado, como el cuidado de la salud, especialmente en caso de accidentes del trabajo, el derecho al descanso semanal (jornada de trabajo) y anual (vacaciones), el derecho a una pensión, y “el derecho a ambientes de trabajo y a procesos productivos que no comporten perjuicio a la salud física de los trabajadores y no dañen su integridad moral”.

Por otra parte, por muy relevante y necesario que sea el trabajo de una persona, no es lícito recurrir indebidamente a influencias para conseguir un empleo, ni es apropiado hacer mal uso de los recursos al interior de una empresa o en la administración pública.

Los cambios en el mundo del trabajo

La mujer se ha ido sumando cada vez con más fuerza al campo laboral, desarrollándose en los vastos campos de la vida social, con inteligencia, alta competencia y un sinnúmero de destrezas y habilidades. Para ellas no les ha resultado fácil compatibilizar la vida familiar y laboral, sobre todo cuando son cada vez más las que son jefes de hogar.

Otro factor que ha de pensarse en relación con el trabajo es que la mutación que se ha ido produciendo y se va a seguir produciendo en el ámbito del trabajo será cada vez mayor. Muchos trabajos que implica la presencia de personas irán desapareciendo. Ello exige políticas públicas muy bien pensadas para que este nuevo escenario que se impone no implique más cesantía y todo lo que ello conlleva.

Estado y políticas públicas

El Estado tiene el deber de promover políticas públicas que implique generación de más y buenos trabajos.
Además, considerando que hay un vínculo muy estrecho entre el dinero que se posee, que suele provenir del trabajo, el consumo y el cuidado del medio ambiente, creo que la mejor política pública a la que puede aspirar un país es hacerle ver a las personas que para ser más como ser humano, no se necesita tener más, aparentar o endeudarse más allá de las posibilidades.

Creo que la mayor riqueza que puede tener una persona del siglo 21 es necesitar poco para ser feliz. Según esta lógica el trabajo estará al servicio del hombre y no el hombre al servicio del trabajo, el capital estará al servicio del trabajo y no el trabajo al servicio del capital y no habrá la absurda competencia y mal avenido matrimonio entre la familia y el trabajo.

Lee aquí el artículo “Salario justo y horas de trabajo: II Parte”, sobre el salario justo.

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