¿Qué es la competencia social?

competencia social, qué es una conducta socialmente hábil

La competencia social se centra en la habilidad para comprender a otras personas y manejar las relaciones interpersonales.

La competencia social es el resultado de las habilidades de la inteligencia emocional que aparecen en la presencia de los demás: la conciencia social y el manejo de las relaciones.

La adecuada articulación de un sistema de relaciones interpersonales puede constituir un verdadero capital, ya que consolida una alianza, una relación con la que se puede contar.

Las personas muy hábiles en el manejo de las relaciones disponen de la posibilidad de recurrir a una amplia y siempre creciente red de amistades. Es así que se considera que las redes de contactos constituyen una especie de capital personal.

Una de las virtudes del poder establecer relaciones interpersonales tiene que ver con la buena disposición y confianza que generan. Las relaciones son especialmente importantes en una organización, ya que constituyen los eslabones que permiten unir las habilidades de las distintas personas.

Los líderes y las personas más efectivas son verdaderos maestros en el cultivo de las relaciones. En este sentido, lo que se destaca dentro de sus habilidades es una buena comunicación que les permite el establecimiento de relaciones sólidas y provechosas.

¿Qué es una conducta socialmente hábil?

Se define como un conjunto de acciones —emitidas por un individuo en un contexto interpersonal— que expresan sentimientos, actitudes, deseos, opiniones y derechos de un modo adecuado a la situación, respetando las que provienen de los demás y resolviendo de inmediato los problemas surgidos en una situación determinada, minimizando así la probabilidad de futuros conflictos. La asertividad se refiere a este tipo de conductas socialmente hábiles.

En general, para enfrentar las demandas de la vida diaria y para trabajar en pos de las tareas de vida, los individuos hacen uso de una colección de estrategias de resolución de problemas y esquemas que en su conjunto constituyen el repertorio de inteligencia social de cada persona.

De esta forma, el comportamiento es guiado por sugerencias y demandas provenientes del contexto situacional, sociocultural, y personal. Es decir, los contextos situacionales y socioculturales sugieren metas que los individuos adoptan de acuerdo a sus creencias, deseos y experiencias, constituyéndose en tareas de vida.

Competencia social en el trabajo

Así, el campo práctico incluye la conducta que se manifiesta en el trabajo y en la vida cotidiana. Los aspectos ocupacionales consideran el saber cómo desempeñar eficazmente el propio puesto de trabajo, cómo promocionarse en él y cómo realizar la mayoría de las tareas que este implica.

Los componentes pueden organizarse en dos amplias categorías: la conciencia social, lo que percibimos sobre los otros, y la facilidad social, lo que hacemos en consecuencia con esa conciencia.

1. La conciencia social

Se refiere a un rango que va desde percibir de manera instantánea el estado interior de otra persona a comprender sus sentimientos y pensamientos a captarlos en situaciones sociales complicadas.

2. La facilidad social

Se construye sobre la toma de conciencia social para permitir interacciones fluidas, eficaces; ya que solamente percibir cómo se siente otra persona, o saber lo que piensa o cuál es su intención no garantiza interacciones fructíferas.

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Nureya Abarca

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