El poder y el abuso de poder en las organizaciones

abuso de poder, poder, qué es el poder, acoso laboral, acoso sexual

El poder permite facilitar la coordinación de las actividades. Sin embargo, el abuso de poder (acoso laboral, sexual) desvirtúa su función.

El poder es un ingrediente necesario de las organizaciones. En efecto, las organizaciones son sistemas sociales que coordinan las actividades de diversos números de personas para alcanzar objetivos que, por su complejidad, no pueden ser logrados por un individuo aislado.

Al examinar el organigrama de cualquier sistema organizacional, se puede observar que los cargos se encuentran relacionados entre sí por líneas jerárquicas que ascienden desde los rangos inferiores a la cúspide.

Un concepto bastante difundido y reconocido sobre qué es el poder corresponde a Max Weber. Según su definición, el poder es la capacidad de determinar el comportamiento de alguien incluso en contra de su voluntad.

En otras palabras, lo propio del poder consiste en su capacidad de anular los posibles efectos de la voluntad del sometido.

Aunque la orden se plantee de manera amistosa, casi dando la impresión de estar pidiendo un favor, el subordinado sabe que se espera que cumpla con ella. Si no lo hace, se expone a consecuencias desagradables que prefiere evitar: los posibles castigos pueden variar dependiendo de la índole de la organización, pero la desvinculación laboral es el más frecuente.

En las organizaciones se usa el poder para facilitar la coordinación de las actividades. Y, por esta razón, debería estar restringido al ámbito estrictamente laboral y referirse únicamente a los términos de lo definido en el contrato.

El abuso de poder: acoso laboral

Sin embargo, la experiencia ha demostrado que resulta habitual, especialmente en países latinoamericanos como Chile, que el poder de un superior jerárquico se amplíe hacia terrenos absolutamente lejanos. Es frecuente, por ejemplo, que los jefes esperen y soliciten comportamientos obsecuentes de parte de sus subordinados.

Lo anterior linda con el acoso laboral que ocurre toda vez que un superior hace exigencias desmedidas, oprobiosas o lesivas para la dignidad del subordinado. Aunque el acoso laboral tiende a ser burdo y, por lo mismo, es sencillo darse cuenta de lo impropio que resulta, su frecuencia consigue naturalizarlo en las culturas organizacionales.

Todas las organizaciones conocen a los maltratadores que ocupan cargos de jefatura. Como un modo de suavizar el malestar que su comportamiento provoca tanto en sus víctimas como en quienes lo observan, es habitual que se hagan bromas y chistes sobre acosadores y víctimas.

Acoso sexual

Menos frecuente, pero más aberrante es el acoso sexual a que muchas veces se somete a los dependientes, especialmente mujeres. Si bien en las últimas décadas el género femenino ha ido defendiendo sus derechos, todavía se denuncian casos de personas que abusan de su poder, realizando acciones con connotación sexual.

Dado que culturas organizacionales autoritarias y machistas siguen caracterizando a numerosas organizaciones chilenas, es preciso que todas las organizaciones cuenten con códigos de ética conocidos y respetados.

Es indispensable que todos los integrantes de la organización tengan la libertad necesaria para denunciar los comportamientos que no corresponden de jefes y pares; sabiendo que sus denuncias serán acogidas y no les causarán menoscabo ni habrá castigos derivados de ellas.

El poder es una herramienta necesaria en las organizaciones. Sin embargo, frecuentemente puede mal utilizarse. Cualquier clase de relación asimétrica se presta para el abuso laboral o sexual. Es indispensable que se tome conciencia de lo inapropiado de todas las formas de abuso.

La causa feminista ha hecho mucho en este sentido, pero todavía falta que el rechazo al abuso sea parte de la cultura.

 

Actualízate con el curso sobre desarrollo organizacional (online) de Clase Ejecutiva UC. 





¿Te gustó? Inscríbete a nuestro newsletter

Artículos más recientes del autor