¡Nada pasa… hasta que el líder hace que pase!

Un líder es una persona que ejerce una gran influencia sobre la vida de muchas personas. En ocasiones, debe impulsar a las personas a cambiar, creando el caos para luego crear un nuevo orden. Podríamos considerar que el liderazgo es el proceso de influencia de líderes y seguidores para alcanzar los objetivos de la organización mediante el cambio.

Si pensamos en las organizaciones como sistemas sociales complejos, podemos apreciar la necesidad de contar con personas que representen lo propio del sistema —aún en tiempos de cambio y diversidad— y que puedan llevarlas a su máximo desarrollo. Este es el difícil rol que le toca jugar hoy día a los líderes en las organizaciones.

Al respecto, Ronald Heifetz (Universidad de Harvard) distingue entre “trabajo adaptable” y el “trabajo técnico”. Este último se basa en lo que un líder y una organización ya saben cómo hacer. Una compañía puede operar con éxito durante muchos años perfeccionando lo que ya sabe hacer. Ayudada por la tecnología, la organización mejora su desempeño mediante el desarrollo de su fórmula ganadora.

Cuando más de lo mismo no es suficiente

Con el tiempo, sin embargo, en algún punto de la vida de la mayoría de las organizaciones aparece un desafío imprevisto que la hace tambalear. Es necesario hacer algo que exceda la experiencia de la organización y de sus directivos. En ese momento, “más de lo mismo” ya no es suficiente. El liderazgo adaptable involucra a los empleados. Exige defender a las personas con ideas revolucionarias, porque la reacción inicial y natural es a eliminarlas. Esto requiere de un liderazgo muy diferente de la figura tradicional de autoridad. Con el enfoque adecuado, las personas de menor jerarquía pueden ser los agentes de cambio más entusiastas. Por el contrario cuando los directivos imponen desde arriba sus propias soluciones se genera una resistencia al cambio muy grande.

En este mismo sentido agrega Peter Koestenbaum: “El cambio verdadero, profundo y perdurable es el mayor y más persistente reto que enfrentan las organizaciones. Pero demasiada gente y demasiadas empresas enfocan el cambio como un reto técnico o a lo sumo tecnológico, en lugar de desarrollar respuestas auténticas a los aspectos básicos de la vida en las empresas, la parte humana del sistema, a la parte cultural”. Y finaliza “el rol del liderazgo en este proceso es crucial. Nada pasa hasta que el líder hace que pase. Como líder, todo es su responsabilidad, porque Ud. siempre tuvo la opción de escoger diferente”.

Condicionados por los modelos mentales

Sin embargo, los líderes están condicionados por los modelos mentales que estructuran su mente y determinan la forma cómo percibimos el mundo, cómo percibimos nuestro trabajo, nuestras relaciones y nuestras creencias, llegando a formar parte de la cultura de las organizaciones. No es posible cambiar la forma de pensar o de actuar si antes no cambiamos los patrones que modelan la forma como pensamos y actuamos.

Este es un proceso imposible de realizar solos. Para ello necesitamos analizar lo que hacemos y lo que estamos obteniendo con esa forma de actuar. Si no estamos satisfechos necesitamos revisar los resultados obtenidos. Y luego pasar a los procesos que generan esos resultados, para finalmente cuestionar los paradigmas o modelos mentales que condicionan esos resultados.

Detectar esos modelos mentales requiere por una parte de conocimiento, y por otra, de la valentía y entereza del líder comprometido para llegar a nuevos niveles de percepción y desempeño.

 





Nureya Abarca
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