Las barreras al emprendimiento en minería: Desde el ombliguismo hasta “el jefe siempre tiene la razón”

Las barreras al emprendimiento en minería son de tipo organizacionales, culturales y del ecosistema de innovación.

El emprendimiento en minería en Chile representa una gran oportunidad para Chile, e incluso para su diversificación productiva. Este paso es la pieza que nos falta para alcanzar el desarrollo.

Sin embargo, aunque esto suena una buena idea y no hay prácticamente nadie que se oponga, las cosas no suceden tan fácil. Existen barreras en diferentes niveles que es preciso diagnosticar y enfrentar en forma sistemática.

Barreras organizacionales

En primer lugar debemos hacer frente a las fuertes barreras organizacionales que se nos interponen en el camino. Entre estas podemos destacar, dentro de las compañías mineras, el foco casi exclusivo en maximizar la producción y minimizar los costos, sin correr los riesgos que significa innovar en procesos, sistemas, tecnologías y formas organizacionales. Esto no es fruto de la maldad, sino de una natural actitud frente a la ciclicidad del precio del cobre.

Por otra parte, los proveedores, de acuerdo al diagnóstico realizado por Fundación Chile, (descargar aquí Reporte de Exportaciones 2012-2016) son muchos y sin suficiente tamaño para abordar los grandes desafíos de la industria minera.

Falta consolidación y asociatividad, características que compartimos con otras industrias y países de América Latina (Lee aquí la columna de Jorge Marshall al respecto).

Por último, en el sector minero abundan las estructuras organizacionales donde localmente se explota y procesa mineral. Y las decisiones de negocios se toman en otras partes del mundo. Esto determina una mentalidad de planteros entre muchos mineros, en vez de una perspectiva más estratégica.

Barreras culturales

En segundo lugar tenemos barreras de tipo cultural, la más importante de ellas es el verticalismo extremo de la organización minera. El jefe siempre tiene la razón”, “lo que al jefe le gusta a mí me encanta” son verdaderos mantras que repetimos los mineros sin calcular las profundas consecuencias de dichos comportamientos.

A ello se suma que la minería ofrece de los trabajos de mayor calidad y mejor remunerados del país, por lo cual el profesional tiende a “defender la pega” en vez de arriesgarse con propuestas innovadoras y decisiones distintas a las tradicionales.

En este ámbito también existe un cierto nivel de “ombliguismo”, lo que ha dado resultado no hay por qué cuestionarlo, y menos por alguien que “no conoce el negocio minero”. “Nosotros somos los que sabemos” suele escucharse en las faenas mineras.

Barreras del ecosistema de innovación

Finalmente, el tercer ámbito de barreras que debemos enfrentar corresponde al nivel del ecosistema de innovación del país. Aunque se han hecho avances (Lee aquí sobre el Programa Alta Ley), sigue habiendo una distancia entre la industria, la academia y los centros de investigación.

El financiamiento para actividades innovadoras sigue siendo escaso y relativamente poco especializado. La minería aún no logra integrarse totalmente con el resto de la actividad productiva del país, a pesar de los éxitos en esta materia en el ámbito energético y de construcción.

Esta enumeración estaría incompleta si no consideramos nuestra endémica falta de coordinación y confianza entre los actores. Esto no es una cantinela. La innovación requiere del aporte de muchos, y su convergencia necesita ciertas reglas y sistemas que permitan mayores grados de transparencia y cooperación.

 

 





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