La demanda por energía: ¿qué tan sensible son las personas al precio?


La función de demanda por energía nos permite saber cuán sensible es el consumo de energía de las personas respecto a variaciones en su precio.

La energía mueve al mundo. El petróleo, la electricidad, son recursos fundamentales para nuestra existencia, sin embargo son escasos. ¿En qué medida nosotros somos responsables de esa escasez? Lo invitamos a descubrirlo aquí. Partamos por la demanda por energía.

Para poder desarrollar todas las actividades diarias requerimos energía y, dependiendo del tipo de actividad, será diferente el tipo de energía a utilizar.

Por ejemplo, en su trabajo usted probablemente utiliza un computador que requiere energía eléctrica y en el traslado desde su casa a la oficina, un medio de transporte que usa energía mecánica, que a su vez es obtenida de la energía liberada por la combustión de la gasolina o diésel.

Pero ¿qué significa que la energía sea considerada un recurso escaso? Con esta interrogante hemos llegado a un punto clave relacionado con el nexo que existe entre los conceptos de economía y energía.

La esencia de la economía es estudiar la forma en que la sociedad gestiona sus recursos escasos, como es la energía. Para ello se ocupa de analizar y comprender cómo toman decisiones e interactúan los diferentes agentes que conforman la sociedad (personas, empresas, gobiernos, etc.).

Precio y la función de demanda

Cabe preguntarse, ¿en qué forma se ve reflejada la escasez de un recurso? La respuesta puede resultar compleja, pero un aspecto clave es el impacto de la escasez en el precio de los bienes y servicios que se consumen.

En otras palabras, el precio que usted paga, ya sea por la gasolina, el gas natural y/o la electricidad dependen de la escasez de cada uno de los recursos.

Naturalmente, para distintos niveles de precios, habrá diferentes niveles de consumos de energía.

Al relacionar el precio de la energía con los niveles de consumo se obtiene lo que se conoce como función de demanda por energía. El análisis de la relación entre precio y consumo de la energía nos permite saber cuán sensible es el consumo de energía de las personas respecto a variaciones en el precio y viceversa.

Sin embargo, se debe ser cuidadoso respecto de generalizaciones, puesto que la relación precio-consumo de energía depende de muchos factores. No solo económicos, sino también culturales, psicológicos, etc. Así, el análisis de demanda y oferta en los mercados energéticos puede resultar bastante complejo.

En las figuras observamos la demanda de energía en el SIC y SING, del Anuario de la Energía 2016, de la CNE.

 

Evolución Demanda Horaria SIC en MW

 

Fuente: CDEC SIC

Evolución de Demanda Horaria SING en MW

 

 

Fuente: CDEC SIC

Lo invito a reflexionar sobre cuán sensible es su consumo de energía respecto a variaciones en su precio. ¿Cree usted que es posible gestionar mejor la demanda energética y hacer un uso más eficiente de la energía?