KPI en pandemia: ¿Qué tan importante es medirlos?

KPI

No conviene postergar la medición de KPI estratégicos debido a la pandemia u otras urgencias, pero tal vez es el momento de mejorarlos.

En muchas ocasiones las organizaciones postergan sus mediciones para abordar temas más urgentes. “Por el momento hemos suspendido nuestras mediciones de los indicadores más estratégicos para poder cerrar el año, con las metas financieras que nos propusimos”, es un ejemplo de lo que he escuchado por aquí y por allá. Pareciera entonces, que, si lo anterior fuera cierto, en época de pandemia, con mayor razón deberíamos suspender todo tipo de “distracción” a lo que es urgente.

¡Cuidado! Postergar lo estratégico por lo urgente puede terminar por minar el futuro de una empresa. Medir KPI (key performance Indicators) estratégicos es tan importante en épocas normales como en periodos de término de año o en momentos de crisis, como de pandemias.

Los buenos KPI estratégicos suelen ser mediciones causales que nos entregan señales o alertas tempranas de que algo puede terminar mal (en términos de resultados) si no actúo de inmediato.

Por otra parte, medimos los KPI para hacer seguimiento, no para tenerlos como un cuadro estático que colgamos en una oficina. Justamente, esa simple pero difícil de conseguir disciplina es clave.

La dinámica de comparar, sistemática y periódicamente, la meta de nuestros KPI de resultados y causales, contra lo obtenido, y luego analizar qué pasó, por qué pasó, y cómo acortamos la brecha es tremendamente enriquecedor. Por ello, dejar de medir, dejar de analizar nuestras causas raíz es tan absurdo como no ir al doctor si me siento mal, para entender por qué.

Todo lo anterior no significa que debemos ignorar una pandemia como la que estamos viviendo ahora. Muy por el contrario, las crisis son oportunidades para revisar lo que hacemos y buscar maneras de cambiar.

Recomendaciones sobre KPI y control de gestión

Se me ocurre las siguientes sugerencias para mejorar nuestro sistema de control de gestión:

1. Poner más foco de lo habitual en lo que realmente importa

Nunca es positivo llenarse de KPI y menos en momentos donde hay que tener la cabeza muy fría para entender lo que realmente mueve la aguja.

2. No aflojar con nuestra disciplina de revisión de metas e iniciativas

Solo instalando una rutina que compare lo obtenido con la meta y analizando el impacto que están teniendo nuestros proyectos estratégicos y acciones correctivas vamos a poder generar un mecanismo de aprendizaje dinámico y oportuno.

3. Aumentar la frecuencia de revisión

Si en momentos normales el hábito de revisar qué pasó, por qué pasó y cómo ajustamos es clave, en épocas difíciles es más crítico aún, ya que los cambios suceden más rápidamente y en direcciones que no conocemos.

4. Mejorar los KPI que usamos

A lo mejor este es el momento para chequear si estamos usando los indicadores correctos. Si mis mediciones no me dicen qué está pasando y por qué, entonces me debo preguntar si acaso no debiera buscar otro KPI que realmente me diga algo que no sea obvio y que ya sé.

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