¿Por qué necesitamos proyectos de infraestructura resiliente?

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Los proyectos de infraestructura resiliente se caracterizan por que su diseño, construcción, mantenimiento o gestión son más robustos. Y, por ende, tienen un menor riesgo.

Cada año los eventos naturales se hacen más frecuentes e intensos debido al notable avance que ha tenido el cambio climático.

Sismos, inundaciones, aluviones, erupciones y marejadas son parte de las amenazas naturales que afectan a nuestro país. Estas generan graves consecuencias sobre la población afectada, pero también serios daños a la infraestructura, interrupción de los servicios, entre otros.

Tradicionalmente, los proyectos de infraestructura se han diseñado y gestionado para operar bajo condiciones normales. Sin embargo, la evidencia empírica nos ha mostrado que, a menudo, la infraestructura se somete a condiciones climáticas extremas. Esto impone la necesidad de incluir en las etapas más tempranas de un proyecto el concepto de resiliencia.

Resiliencia puede entenderse como la capacidad que tiene una comunidad, infraestructura o sistema de superar de manera oportuna un evento adverso, recuperando de manera eficaz el nivel de servicio que presta.

¿Cómo incluir la resiliencia en las etapas de un proyecto de infraestructura?

¿Qué es la infraestructura resiliente? Nos referimos a aquellas obras que por su diseño, construcción, mantenimiento o gestión son más robustas, y, por ende, tienen un menor riesgo ante los eventos naturales.

A su vez, el riesgo se define como el producto de tres conceptos: amenaza, exposición y vulnerabilidad. Mientras la amenaza se relaciona con la ocurrencia del evento natural, la exposición se refiere a la condición que tiene el elemento en riesgo al ubicarse en áreas propensas a las amenazas.

Si bien lo primero es difícil de controlar, lo segundo si puede manejarse. Por ejemplo, a través de un estudio de terreno que considere una adecuada planificación y regulación de los lugares en donde se construirán los proyectos.

Por otro lado, la vulnerabilidad es la condición intrínseca de la infraestructura relacionada con sus características y propiedades que la hacen susceptible a ser dañadas.

Así, por tanto, gran parte del rol que tenemos como planificadores, ingenieros y/o constructores es reducir la vulnerabilidad a través del diseño y gestión de la infraestructura. Ello permitirá mitigar los efectos de los eventos naturales, haciéndola menos vulnerable y más resiliente.

Ventajas de construir infraestructura resiliente

En primer lugar, es clave reconocer que los costos asociados a tomar acciones preventivas suelen ser menores a cuando se toman medidas reactivas. Por otro lado, no solo se disminuyen los costos de reconstrucción de la infraestructura dañada, sino que también los costos socioeconómicos de la población afectada por la interrupción del servicio que presta dicha infraestructura.

Asimismo, desarrollar infraestructura resiliente a los desastres naturales y al cambio climático es uno de los 17 objetivos de desarrollo sostenible (ODS) planteados por la ONU, ya que sustenta el desarrollo económico y el bienestar humano.

Una pregunta para reflexionar: ¿Cuál crees que es el beneficio neto de considerar infraestructura resiliente?

A continuación, puedes profundizar en este tema y en la relevancia de contar con infraestructura resiliente en el siguiente video del Banco Mundial:

Este artículo contó con la colaboración de Natalia Nieto, ingeniera civil y magíster en Ciencias de la Ingeniería UC.

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