¿La estrategia definida puede cambiar?

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Sí, son largas horas y días para definir una estrategia, pero esta es esencialmente movimiento. No es una camisa de fuerza, sino la mejor hipótesis en un momento determinado.

Un gerente de una empresa estaba muy molesto porque en una reunión de directorio yo estaba sugiriendo modificar la estrategia. El argumentaba que le había costado mucho poner de acuerdo al directorio por un lado y a los gerentes por otro. Con mi comentario veía con pavor que todo ese esfuerzo se perdería.

Tengo varias observaciones al respecto.

¿La estrategia puede cambiar?

1. La estrategia no es una camisa de fuerza, sino la mejor hipótesis

En primer lugar, nunca hay que pensar en la estrategia como si fuera una camisa de fuerza que se desarrolla para no cambiarla durante el período que se estructuró. La estrategia define una posición ganadora futura en un mercado determinado. Y, justamente, como se trata del futuro, es probabilístico.

Por eso, hay que visualizar la estrategia como la mejor hipótesis que podemos tener dado un contexto interno y externo. Por ello, como la estrategia es contextual, si cambia el contexto, deberíamos cambiar la estrategia.

Por ejemplo, en estos momentos estamos viviendo una situación económica complicada. En Chile, llevamos a mayo de 2022 una inflación acumulada de un 6,1% y además algunos economistas han empezado hablar de una posible recesión. Por otro lado, tenemos una pandemia que no afloja, pero con claras motivaciones de parte de la gente de volver a la “vida normal”.

Dado lo anterior, ¿no debiéramos acaso revisar nuestras estrategias y analizar qué ajustes deberíamos introducir? Parece obvio, no es cierto.

2. La estrategia es un diálogo permanente

Un segundo comentario, es que estrategia se trata de diálogos, de conversaciones sobre puntos de vista. Por lo tanto, no es tal que el gerente aquel haya perdido el tiempo en sus discusiones con el directorio y los otros gerentes.

Lo valioso de un proceso estratégico radica en justamente esas discusiones, por larga y tediosas que sean. Estrategia trata sobre el análisis de opciones para competir y ganar. Estrategia versa sobre qué hacer en el futuro para ganar y que no hacer. Por eso mismo, es muy probable que el esfuerzo invertido por ese gerente no se vaya a perder.

En el fondo lo que estamos diciendo es que las estrategias, es decir, las hipótesis que hagamos sobre dónde y cómo nos vamos a posicionar en el futuro pueden variar según veamos que el contexto tenga repercusiones sobre la elección que hicimos.

3. La estrategia es revisar las decisiones

Un tercer punto que siempre tenemos que ver en la implementación es si las decisiones que tomamos fueron o no las más adecuadas. Y estas no serán adecuadas, si efectivamente no nos otorgan una ventaja divergente sobre el resto y, por lo tanto, no generan resultados por sobre el promedio de los actores similares.

Desde esa mirada, las estrategias no solo pueden cambiar porque cambia el contexto, sino porque no fueron acertadas, ya sea porque la propuesta de valor terminó siendo igual a la de la competencia o porque el mercado que elegimos no fue suficientemente acotado o ya estaba siendo abordado.

 

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