Estrategia ágil: ¿Para qué hacer un análisis de contexto?

La formulación de una estrategia ágil obliga a hacer un análisis de contexto para determinar dónde está y cuál es el problema a resolver.

Un gerente general que se enteró de la estrategia ágil me llamó para que lo ayudara con su proceso. Cuando le dije que tendríamos que hacer primero un análisis del contexto me preguntó que por qué teníamos que perder tiempo en eso: “Mira Antonio, se supone que estamos desarrollando un enfoque ágil y además yo sé exactamente qué es lo que está pasando adentro y fuera de la empresa, no necesitamos explorar más”.

Fue tanta la seguridad con la que me lo dijo, que en un principio me sorprendió e incluso me paralizó. Sin embargo, cuando decidí pedirle que me contara cuál era la situación de la empresa, me di cuenta de que no estaba tan claro lo que estaba ocurriendo. A medida que él me fue contando lo que ocurría al interior y exterior de su compañía, le fui haciendo preguntas para entender mejor lo que pasaba.

Entre las preguntas que le hice: ¿Qué tiene la competencia que tú no tengas? ¿Cuál es tu ventaja competitiva? ¿Qué tan valorada por tu cliente es tu propuesta de valor y tan diferenciadora de la competencia? ¿Cuál es realmente el problema que quieres resolver?, etc. Al final de esta serie de preguntas, a ambos nos quedó claro que no estaba para nada bien definido cuál era el problema que se quería resolver.

Dónde está el problema

El objetivo del análisis del contexto externo e interno no es solo entender qué hacemos bien o mal y cuáles son las principales amenazas y posibilidades de crecimiento, sino que especialmente captar dónde está la esencia del problema que se quiere resolver con la nueva estrategia. Y eso posiblemente estará adentro de la empresa o en su entorno. De otra forma, no tendremos foco y terminaremos perdiéndonos en el camino.

Recordemos que la agilidad empresarial es la capacidad de una organización para:

• Adaptarse rápidamente a los cambios del mercado, interna y externamente

• Responder de forma rápida y flexible a las demandas de los clientes

• Adaptarse y liderar el cambio de una manera productiva y rentable sin comprometer la calidad

• Estar continuamente en una ventaja competitiva

La agilidad empresarial se refiere a la adopción de valores, comportamientos y capacidades. Esto permite a las empresas y a las personas ser más adaptables, creativas y resilientes cuando se trata de complejidad, incertidumbre y cambio, lo que conduce a un mejor bienestar y mejores resultados. No olvidemos que una empresa ágil es una organización que adopta la filosofía y los valores ágiles en su núcleo, desde su gente y cultura, hasta su estructura y tecnología. En consecuencia, un negocio ágil está centrado en el cliente.

Balance entre profundizar y simplificar

En el mundo de la agilidad existe un permanente e interesante balance entre la profundización y la simplificación. Si bien la agilidad trata de favorecer, por lo general, la idea de fallar temprano, fallar rápido, fallar barato, es importante trabajar ese concepto con criterio.

Hay distintas herramientas para hacer un buen estudio del contexto interno y externo. Cada metodología tiene sus pros y contras y se deberán sopesar a la luz de la organización que se tiene en frente.

Es importante entender también que lo más relevante del análisis del contexto externo e interno no es esa observación en sí, sino que el llegar a descifrar cuál es realmente el problema. El analizar el contexto interno y externo es instrumental. Lo hacemos porque de alguna manera queremos detectar si el problema principal radica en el entorno (la competencia, la tecnología, los clientes, etc.) o está dentro de la empresa (oferta de productos, precios, servicio, etc.).

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