El mundo sin KPI: ¿Qué pasaría?

El mundo sin KPI, Curso Metodologías para el control de la gestión de recursos en la organización

El mundo sin KPI es el sueño dorado de muchos que los odian. Sin embargo, medir es la única manera de saber que avanzamos… o retrocedemos.

Hay muchas personas que se quejan de los KPI. He escuchado expresiones como que son un estorbo para el trabajo que realizamos en forma cotidiana.

“Tener que estar preocupándose de medir el desempeño de la organización, con los KPI que me entrega el área de control de gestión o de estrategia es un cacho”.

Incluso he visto a algunos que terminan odiando al jefe de control de gestión, por lo molestoso que es en estar pidiendo mes tras mes los resultados de los KPI de su área.

También hay algunas corrientes del management que sostienen que deberíamos ser menos estructurados en cuanto a los KPI y sus controles. Sostienen que deberíamos basarnos más en lograr el engagement o compromiso de las personas, que en estar montando un sistema de mediciones y control de desempeño.

¿Se han preguntado Uds. que pasaría si no midiéramos? ¿Cómo sería el mundo sin KPI?

Sin KPI: Efectos

En este artículo detallo algunos de los posibles efectos.

Si no tuviéramos mediciones, nos pasaríamos adivinando que puede pasar esto o esto otro. Tendríamos que remitirnos a la suerte, o “al achunte”. Medir nos ayuda a entender que pasa.

Imagínense que Uds. son los dueños de una tienda, y llega un cliente a solicitar un determinado producto. Como no tienen un indicador que les señale si hay stock o no, tendrían que decirle al cliente: “Mire vuelva más tarde por favor, ya que tengo que meterme a la bodega a revisar”.

Si no midiéramos no sabríamos el efecto de nuestras decisiones. El medir nos muestra lo que no podemos ver bien. Por ejemplo, si no medimos la satisfacción de nuestros clientes, no tendríamos idea que pasa con ellos. Peor aún, es muy posible que nos imaginemos que el cliente está muy contento, cuando tal vez es justamente lo contrario.

Si no medimos simplemente terminaremos en la más absoluta mediocridad. Si no tenemos mediciones no sabemos dónde estamos parados. Y, por lo tanto, perderíamos la oportunidad de avanzar y mejorar nuestro desempeño. Estaríamos felices en la mediocridad.

Tener buenos indicadores

Tener buenos indicadores o KPI nos permite anticiparnos y prevenir o mitigar nuestros problemas. Por ejemplo, si no midiéramos la calidad de los productos no entenderíamos que hay una relación causa-efecto entre dicha calidad y las ventas. Si se cayeran las ventas, diríamos: “Qué raro, debe ser la pandemia”. Típicamente le “echaríamos la culpa al empedrado”, es decir, a la política, al clima, a la macroeconomía, etc.

Si no medimos, especialmente lo crítico, lo estratégico, perderíamos el foco de lo que es realmente importante y nos hace mover la aguja. Cuando todo importa por igual, nada importa. No hay nada peor que perder el rumbo y no ver qué es lo que realmente nos haría diferentes.

Por otra parte, si no midiéramos también ocurriría que no podríamos priorizar en forma objetiva. No sabríamos si deberíamos invertir más en A o en B. Y, por lo tanto, tendríamos que basarnos en nuestro instinto.

Es cierto que algunos tienen el instinto bastante desarrollado y funcionan de esa manera y bastante bien. Sin embargo, convengamos si que queremos tener una empresa y no un one man show, los KPI son fundamentales. La gestión formal moderna debe estar basada en hechos y no en “tincadas”.

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