¿Cómo hacer estrategia en tiempos de protestas?

A veces hay que revisar la estrategia o la táctica, o ambas, pero la incertidumbre en ningún caso puede paralizar a la organización.

Con motivo de los últimos acontecimientos que ha vivido Chile (estallido social desde el 18 de octubre de 2019), muchas empresas han detenido los procesos de planificación estratégica que estaban realizando o simplemente los han postergado hasta que la situación se aclare. “Qué sentido tiene hacer una planificación estratégica en estos momentos, si no sabemos qué va a pasar”, me dicen unos. “Es que no estamos con la cabeza en esto”, me dicen otros. La verdad es que yo no comparto esta posición.

Respecto del primer punto, cuando uno hace estrategia nunca sabe qué va a pasar en el futuro. Así es el futuro, por cierto. Y de eso trata la estrategia: analizar distintos escenarios y opciones de cambio en un ambiente de incertidumbre. “Es que lo que está pasando ahora es algo muy complejo y delicado, que nadie lo vio venir”, me acotan algunos.

En relación a ello, tengo dos comentarios. El primero es que hace mucho tiempo que el mundo se volvió complejo. A lo mejor algunos han leído sobre el concepto VUCA (un acrónimo utilizado para describir o reflejar la volatilidad, incertidumbre (uncertainty en inglés), complejidad y ambigüedad en la que está la sociedad). Ese es el entorno que enfrentamos hoy, nos guste o no. Hacer buena estrategia entonces consiste en navegar sobre esas aguas turbulentas, para llegar a buen puerto.

El segundo comentario, “esto nadie lo vio venir” no habla muy bien de la calidad de la información. Para hacer buenas estrategias necesitamos buena información, y no sobre el pasado, sino sobre el futuro. Esto requiere desarrollar o comprar la habilidad para interpretar los signos de los tiempos, analizar las tendencias, entender no solo la industria en la que estoy, sino que también el entorno más amplio (social, económico, político, tecnológico, legal).

¿Esperar la calma?

Respecto a “es que no estamos con la cabeza en esto” es cierto que estamos todos muy preocupados y perplejos por lo que está pasando. Pero, también es cierto que esto no nos puede paralizar. “Es mejor esperar un poco para que se calmen las cosas”, agregan otros.

Bueno, tiene todo el sentido común no ponerse a hacer estrategia el día mismo de un terremoto, ni posiblemente tampoco durante los días venideros, pero lo que no tiene lógica, desde mi punto de vista, es no hacer nada después de eso, simplemente porque estamos con la cabeza en otra parte. Los buenos gerentes actúan, y lo hacen especialmente bien en situaciones no determinísticas.

¿Y qué habría que revisar, la estrategia o la táctica? A primera vista pareciera que la táctica, ya que se requieren acciones de corto plazo (reducción de costos y gastos, despidos, renegociaciones, etc.). Y probablemente es eso lo que hay que hacer, pero cuidado, que no sea peor el remedio que la enfermedad.

Por eso hay que mirar también la estrategia. Pero ¿acaso la estrategia no es de largo plazo? Sí, claro, pero no significa que sea estática. Las estrategias son hipótesis sobre el futuro basadas en la mejor interpretación de la incertidumbre. Y, como el entorno cambia, y lo hace hoy cada vez más rápido hay que necesariamente revisar esas hipótesis, y por ende la estrategia. Esto nos obligará a no solo mirar el lado de costos, sino que también a reinventar la forma de hacer negocios.

Los invito a mirar disruptivamente lo que está pasando y a buscar nuevas formas de hacer las cosas, a generar más productividad, a desarrollar nuevos servicios para darle mayor valor agregado a los clientes, a generar no solo beneficios financieros, sino que también sociales y ambientales, a crear nuevos modelos de negocios que generen más empleo, más ingresos, más clientes encantados.

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