¿Cómo enfrentar la pandemia sin caer en la pobreza?

No es trivial reducir, simultáneamente, las muertes de corto plazo por la pandemia, y las de largo plazo debido a la pobreza por la detención del sector productivo.

Durante la actual pandemia, hemos aprendido mucho acerca del impacto que puede tener un virus sobre los sistemas de salud de los países. Hemos aprendido acerca de los estragos causados cuando la demanda por atención hospitalaria supera la disponibilidad de ventiladores mecánicos y personal médico. Se ha hecho famosa la imagen que nos urge a “aplanar la curva” para no superar la capacidad de atención del sistema sanitario.

Una de las estrategias más directas que han usado muchos países para reducir la transmisión del virus ha sido fomentar el distanciamiento físico y detener, a la fuerza, las actividades laborales presenciales que no sean consideradas críticas para el funcionamiento básico de la sociedad.

Una consecuencia de esta estrategia es la pérdida de fuentes laborales. Sin trabajo, se hace difícil acceder a dinero, y sin dinero se dificulta la obtención de alimento y vestimenta, entre otros. En esencia, una detención de la actividad productiva conduce a mayor pobreza.
Está científicamente demostrado que la pobreza es una de las causas de muerte más importantes en el planeta. Un artículo publicado en el American Journal of Public Health concluyó que en Estados Unidos las muertes anuales por pobreza son levemente inferiores a las causadas por enfermedades cerebrovasculares (la quinta mayor causa de muerte en dicho país).

Para el resto del planeta, la situación es mucho peor. Tan solo en lo que llevamos de este año 2020 (cuatro meses), las estadísticas de “The World Counts” indican que casi tres millones de personas han muerto de hambre, y más de dos millones de jóvenes han muerto por pobreza.

Para la autoridad, no es trivial el desafío de reducir, simultáneamente, las muertes de corto plazo por contagio viral producto del colapso del sistema de salud, y las muertes de largo plazo producto de la pobreza por la detención del sector productivo. Este desafío se refleja en la figura.

Trade off covid-19 y pobreza

El eje Y indica la cantidad de muertes producto del colapso sanitario, y el eje X, las producidas por el aumento en la pobreza. La línea roja sugiere que, si la autoridad quisiera reducir al mínimo el número de muertes por el colapso sanitario, tendría que estar dispuesta a aceptar un incremento en las muertes futuras por el aumento en la pobreza (y viceversa).

Hoy, como en un estado de guerra, el foco de muchos países ha estado en destinar todos los recursos posibles en reducir las muertes por la pandemia, a costa de la productividad. Al mismo tiempo, con el propósito de entregarle dinero a las personas para que puedan seguir consumiendo bienes y servicios, en el caso de Chile, el Estado se ha ido endeudando (o usando sus ahorros) para inyectar dinero en la economía para compensar la disminución en la productividad.

De hecho, esta tensión que existe entre estos dos ejes ha causado un importante grado de polarización en la sociedad. Por un lado, un grupo de personas exige que se detenga toda actividad productiva para evitar el colapso sanitario, mientras que otro comienza a exigir que se permita continuar las actividades productivas para evitar la pobreza. En EE.UU. se han visto marchas en contra de las iniciativas de cuarentena.

Cómo evitar el colapso sanitario y la pobreza

¿Cómo resuelves estas dos expectativas de la sociedad que son aparentemente contradictorias? ¿Cómo atiendes un objetivo (evitar el colapso sanitario) sin sacrificar el otro objetivo (evitar la pobreza)?

Una solución es intervenir el sector productivo de manera más quirúrgica. En vez de usar un hacha para detener el efecto que tiene el sector productivo en la propagación del virus, se puede usar un bisturí. Imagina que tuviésemos una herramienta que nos permitiera mover la línea de la figura, desde la roja a la verde. Esta hipotética herramienta nos permitiría transitar hacia la izquierda por el eje X, evitando el colapso sanitario y, al mismo tiempo, reduciendo la pobreza.

¿En qué consiste la solución que nos permite movernos desde la línea roja a la verde? En vez de detener a todo el sector productivo por igual, se pueden interrumpir solo aquellas actividades que contribuyan incontrolablemente hacia un colapso del sistema sanitario.

Así, la solución consiste en:
1. Identificar aquellas actividades productivas que no generan focos de contagio viral (como el teletrabajo), y permitir su normal funcionamiento.
2. Cambiar las prácticas laborales de aquellas actividades que, en la actualidad son focos de contagio, pero que dejarían de serlo si se implementaran buenas prácticas sanitarias.

En Chile, el Ministerio de Salud y el Ministerio de Economía han estado desarrollando protocolos de buenas prácticas que, de ser implementadas en las distintas industrias y actividades productivas, disminuirían drásticamente los focos de contagio viral. Este esfuerzo apunta directamente a aplicar la estrategia de cambiar las prácticas laborales para permitir reabrir la economía sin colapsar el sistema de salud.

Para implementar esta herramienta en escala masiva, se requiere de cuatro funciones:
1. Diseño y generación de protocolos y buenas prácticas. Responsable: Autoridades ministeriales y gremios.
2. Capacitación e implementación de buenas prácticas. Responsable: Mutualidades.
3. Certificación de cumplimiento de buenas prácticas. Responsable: Agentes certificadores.
4. Verificación de cumplimiento. Responsable: Agentes fiscalizadores.

Con el propósito de contribuir en la actual situación que enfrenta el país, el Dictuc de la Escuela de Ingeniería UC formó un equipo multidisciplinario para ayudar a las empresas a cumplir con los protocolos sanitarios para minimizar la posibilidad de contagios mientras realizan sus actividades productivas.

Para ello desarrolló una certificación de gestión del riesgo de contagio que permite a las empresas instalar y demostrar la aplicación de medidas que reducen la exposición al contagio viral.

Esta solución genera valor a través de reactivar la economía reduciendo el riesgo de contagio; ayudar a las empresas a obtener una licencia social para operar (al evitar las tensiones con sus trabajadores); certificar el accionar; otorgar trazabilidad y reducción de licencias médicas, y transparencia e independencia, al tratarse de un tercero que certifica.

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