¿Cómo avanzar hacia la integración energética en Sudamérica?

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Se ha ido generando consenso en que la integración energética regional debe ir paso a paso. Lee estas recomendaciones para impulsar esta política pública.

La gran riqueza de recursos energéticos de América del Sur y su distribución asimétrica entre los países resalta el gran potencial para que se desarrollen importantes flujos de comercio regional, no solo esporádicos, sino con perspectivas muy importantes para la integración de mercados energéticos en redes como el gas natural y la electricidad.

En Chile existen variadas razones que justifican el avanzar decididamente hacia una integración energética regional. En primer lugar, se han duplicado las centrales eléctricas en construcción en los últimos dos años. Esto es, de cerca de 2.000 MW en construcción en 2014 a más de 4.100MW en 2016 (Ministerio de Energía, 2016). Además, el 45% de estos 4.100MW en construcción corresponde a fuentes de energía renovable (excluyendo grandes proyectos hidroeléctricos).

Por otra parte, la interconexión SING-SIC establece un único sistema nacional, que facilita la interconexión regional. Finalmente, el gran potencial de energía solar que se está desarrollando en Chile augura beneficios significativos de estar regionalmente integrados con los países vecinos, permitiendo ser un foco de exportación de energía y de conocimiento tecnológico.

Integración: conceptos, principios y metodología

Así, se requiere identificar un lineamiento de conceptos y principios que generen un marco que permita hacer viable avanzar en proyectos de integración, como así también proponer algunos mecanismos regulatorios que puedan favorecer y acelerar la integración regional.

Para ello, se debe utilizar una metodología que combine una revisión y comparación de las regulaciones energéticas de los distintos países de Sudamérica y diversas entrevistas a expertos del sector eléctrico, lo que permite enriquecer el análisis comparativo de las regulaciones en Sudamérica e identificar las principales barreras a la integración.

Uno de los principales obstáculos para el desarrollo de las interconexiones eléctricas y potenciales intercambios comerciales de energía es la eventual dependencia de energía eléctrica por el lado del potencial país comprador de volúmenes de energía provenientes de otro país.

Recomendaciones para impulsar la integración energética

Debido a esta importante barrera existente hoy en día, se ha ido generando algún consenso en que la integración regional debe ir paso a paso. Por ello, se propone avanzar en dos fases. Las recomendaciones de política pública que se sugieren son las siguientes:

1. Avanzar en dos fases, de modo de ir progresando paso a paso en la integración regional.

2. En la primera fase se sugiere solo considerar el mercado de corto plazo, incluyendo solo la venta de excedentes de energía eléctrica (contratos de oportunidad).

3. Siempre especificar que el intercambio de excedentes es interrumpible, y si pone en riesgo la seguridad interna de los países involucrados se corta el enlace.

4. En una temprana etapa de la primera fase, los excedentes son simplemente definidos y puestos a disposición de exportación/importación por el operador nacional de cada sistema.

5. En una segunda etapa de la primera fase, se sugiere la creación de la figura de un coordinador del mercado de corto plazo, para que sea el encargado de optimizar los excedentes.

6. En la segunda etapa de la primera fase, en el caso de Chile, se debiera eliminar la exigencia de pedir un permiso de exportación para vender electricidad. Y, además, avanzar hacia la firma de un acuerdo bilateral de intercambio de electricidad mediante contratos de oportunidad.

7. Se sugiere que cada país establezca una curva de ofertas para el nodo frontera para que sean equiparables todas las empresas de electricidad en la transacción.

8. En esta primera fase se plantea utilizar la infraestructura ya construida, pero que está subutilizada para la transmisión de los excedentes. En caso de que no existiera ninguna infraestructura, en esta primera fase de la integración eléctrica se sugiere realizar un acuerdo bilateral entre los dos países vecinos que vayan a efectuar la interconexión. Este acuerdo establecerá que cada país debe construir la línea hasta su frontera, o bien que la realicen empresas privadas interesadas en la construcción de dicha infraestructura.

9. En esta primera fase se plantea no considerar compensaciones de resguardo de la gestión ambiental de los proyectos de transmisión internacionales.

Segunda fase

10. En la segunda fase se considera la implementación de un mercado de largo plazo.

11. Se plantea la creación de un planificador común que determine las expansiones necesarias para todos los países. Este planificador común debiera ser responsable de realizar estudios de planificación conjunta de expansión de la transmisión y la generación regional.

12. Se considera la creación de un fondo internacional para cada una de las conexiones entre dos países donde se acumulen las rentas de congestión que se obtuvieran como resultado de los intercambios eléctricos. Las interconexiones que se financien con este fondo deben ser coherentes con los estudios de planificación conjunta de expansión de la transmisión y la generación regional realizados por el planificador común.

13. Una vez que se logre conseguir un sistema eléctrico interconectado, se propone ir reduciendo la fracción de las rentas de congestión que se conserva en el fondo internacional. Y, además, diseñar un esquema de distribución de las rentas no conservadas en el fondo entre los países involucrados.

14. Se debería firmar un tratado internacional que establezca si se considerarán compensaciones de resguardo de la gestión ambiental de los proyectos de transmisión o no. Y la forma como dichas compensaciones se realizarían.

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Enzo Sauma
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