¿Cómo avanza la electromovilidad?

Para el crecimiento en la electromovilidad es crucial la infraestructura de carga.

A nivel mundial el transporte terrestre se ha ido electrificando. Ello, motivado por diversas políticas de mitigación del cambio climático y algunos anuncios de años en que empezará a regir una prohibición a la venta de vehículos de combustión interna, para ser reemplazados con opciones más ambientalmente amigables.

Así, los vehículos eléctricos han visto un rápido crecimiento en el desarrollo tecnológico de baterías, implementación de infraestructura de carga y despliegue de políticas públicas que incentiven su uso.

Debido a esto, su participación en el parque vehicular global ha visto un aumento exponencial en los últimos años. Como se puede ver en la figura, el año 2017 cerró con sobre 3 millones de vehículos eléctricos (considerando tanto híbridos como a batería) a nivel mundial, y se espera que para el año 2030 la cifra supere los 120 millones de vehículos (Agencia Internacional de Energía, 2018).

Parque vehicular eléctrico global en los últimos años

Electromovilidad global figura

En Chile, aproximadamente un tercio del consumo energético se atribuye al sector de transporte. De este, el 98% corresponde a uso de derivados del petróleo. Así, el transporte en Chile es responsable de más de un 22% del total de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) del país.

No obstante, la penetración de vehículos eléctricos en el país aún es muy incipiente. En Chile hay cerca de 1.200 vehículos eléctricos livianos a baterías y cerca de 400 buses eléctricos circulando por las calles. Además, existe más de un centenar de cargadores eléctricos de acceso público y se proyectan más de 2.000 para el año 2030.

Tipos de vehículos eléctricos

Al hablar de vehículos eléctricos (VE), se hace referencia a tres tipos, caracterizados por sus sistemas de almacenamiento de energía y tipo de motor: vehículos eléctricos a batería (VEB), vehículos híbridos enchufables (VEHE) y vehículos eléctricos a celdas de combustible (VECC).

Los VEB también conocidos como “100% eléctricos” solo utilizan una batería eléctrica para energizar su motor eléctrico. Por otro lado, los híbridos disponen de dos sistemas de almacenamiento: una batería eléctrica pequeña que se utiliza como primera opción, y un estanque de combustible tradicional que se empieza a utilizar una vez agotada la batería.

Por último, los VECC utilizan celdas de combustibles en las que se carga hidrógeno en estaciones especializadas, que luego es transformado en electricidad para alimentar su motor eléctrico.

Dada su superior participación en el mercado, en general al hablar de vehículos eléctricos se hace referencia a los dos primeros tipos: VEHE y VEB, denominados vehículos eléctricos enchufables (VEE) o simplemente vehículos eléctricos.

La recarga de VEB e instalación de puntos de carga se rige según la norma internacional IEC 61851, que detalla los 4 modos de carga y las medidas de seguridad requeridas para cada uno. La forma de cargar más común para VEB es conductiva, a través de un cable conectado a la red eléctrica. Según la potencia (velocidad de carga) que se maneje, el tipo de carga se divide en tres niveles más populares: Nivel 1 (lento), Nivel 2 (semirápido) y DC (rápido). La interoperabilidad de los sistemas de carga es un aspecto clave para la masificación de los VE.

Infraestructura de carga

Diversos estudios han concluido que la infraestructura de carga es crucial para la adopción tanto temprana como sostenida de VE.

Un estudio realizado para el mercado de Estados Unidos concluyó que existe una interdependencia entre la decisión de los consumidores de adquirir un VE y la disponibilidad de infraestructura de carga. Entre sus resultados se observó que un incremento de un 10% en la disponibilidad de estaciones de carga se traduce en un aumento de un 8,4% en término de ventas de VE.

Asimismo, un análisis sobre las principales 50 áreas metropolitanas de Estados Unidos encontró una relación significativa entre carga pública (medida como puntos de carga per cápita) y adopción de VE, e identificó 275 puntos de carga por millón de residentes como el estándar para los mercados líderes en Estados Unidos.

Otro estudio concluye que la disponibilidad de infraestructura de carga aparenta tener el más fuerte impacto en la aceptación de la tecnología una vez que el stock de VE supera el 5% de penetración en el mercado.

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Enzo Sauma
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