Cerebro social: ¿Estamos programados para relacionarnos?


Hay acciones que se explican no solo por las emociones sino porque se activan circuitos del cerebro social.

Recién ahora la “inteligencia emocional” está madura para la reconsideración cuando la neurociencia comienza a ubicar zonas del cerebro que regulan la dinámica interpersonal, nuestro cerebro social. Esta dinámica apela a sistemas nerviosos muy apartados de aquellos que manejan exclusivamente las habilidades cognitivas, como la inteligencia general.

El camino que siguen los circuitos sociales del cerebro, va por zonas a las que no tienen acceso directo las palabras o los pensamientos. Ver a alguien sufriendo un desmayo en la calle, genera una serie de reacciones en cadena. Las personas que están más cerca del accidentado se preocupan de él, lo recogen y le preguntan cómo está. Los que ven la caída desde cierta distancia, avisan a los guardias y buscan ayuda.

Estas acciones tienen hoy una explicación que va más allá de las emociones, se apoya en la biología del ser humano.

Neuronas espejos

Con tomografías cerebrales, científicos de la U. de Parma (Italia) descubrieron las llamadas neuronas espejo en experimentos con monos, a inicios de los 90. Se trata de una cierta clase de neuronas que se activan cuando un animal o persona desarrolla la misma actividad que está observando ejecutar en otro individuo, especialmente un congénere.

Las neuronas del individuo imitan como “reflejando” la acción de otro: así, el observador está él mismo realizando la acción del observado, de allí su nombre de “espejo”. Tales neuronas fueron primeramente observadas en primates, y luego se encontraron en humanos y algunas aves. En el hombre se las encuentra en el área de broca y en la corteza parietal.

En los humanos, estas neuronas reaccionan cuando una persona desarrolla la misma actividad que ejecuta otro individuo. “Si muevo un dedo, las neuronas de una parte del cerebro se activan. Si veo a otro mover un dedo, la misma parte de mi cerebro reacciona, las que reaccionan son las neuronas espejo”, explica el doctor Fernando Morgado, experto en psiconeuroinmunología, disciplina que relaciona el aparato psíquico con el sistema inmunológico.

Empatía e imitación

En el estudio de la neurociencia, se supone que estas neuronas espejo juegan un importante rol dentro de las capacidades cognitivas ligadas a la vida social, tales como la empatía y la imitación. De aquí que algunos científicos consideren que la neurona espejo es uno de los más importantes descubrimientos de las neurociencias en la última década.

Este tipo de neuronas nos permiten interactuar y comprender los mensajes implícitos. Su función es facilitar y hacer expeditas las relaciones entre humanos, pues “estas neuronas comprueban que nuestra biología está hecha y adaptada para que vivamos mejor en comunidad”, señala la doctora Jane Crossley.

Mientras más desarrolladas estén las conexiones entre estas neuronas, más sencilla será la adaptación, incluso entre diferentes culturas. “La neurona espejo es la base, el centro de la interacción social, de los sentimientos por el otro, la solidaridad, la compasión, el altruismo”, señala Crossley. Con ellas, se explica la ayuda espontánea entre personas y la necesidad de hombres y mujeres de vivir en sociedad, pues “cada vez que una persona recibe la atención de otra, lo que sea que esté haciendo está siendo emitido y condiciona a quien lo observa”, indica Morgado.

“Además de la empatía, estamos hechos biológicamente para imitar”, asevera el doctor Morgado. Las neuronas no funcionan solamente por el efecto visual, también reaccionan a lo que se escucha, por lo que dan pie a la explicación biológica del lenguaje a través de la imitación.