Cambios, acontecimientos y la felicidad

Escrito por : Sergio Canals

A propósito de cambios, acontecimientos y la felicidad, solo decir que el equilibrio absoluto es la muerte. Solo el cambio constante garantiza la estabilidad permanente.

Somos personas en un proceso novedoso constante. Nunca estables. Siempre en un equilibrio “metaestable” mental, cerebral, corporal, organizacional y socioculturalmente. En realidad, es en las cercanías del equilibrio, donde cristaliza la novedad impulsora de la condición humana.

El equilibrio absoluto es la muerte. Solo el cambio constante garantiza la estabilidad permanente.

Somos el homo “mutatis”, que muta, más bien, se transmuta. La condición de metaestabilidad, es una propiedad que exhibe un sistema con varios estados de equilibrio. Cuando permanece en un estado de equilibrio débilmente estable.

Cambios: Somos lo que llegamos a ser y no ser

Nuestra condición humana se fundamenta en el impulso de novedad y de transformación de la realidad. Allí, en el pensar, sentir y hacer, anida y se desarrolla el sentido vital y existencial.

No somos lo que somos, sino también lo que llegamos a ser y no ser, y hacer y no hacer (como en el en el amor, el trabajo, en el arte y la religión), de forma permanente.

En lo que somos actualmente como personas sociales en una comunidad u organización, laten fuerzas personales relacionales globales y sistémicas, que impulsan lo que se va a ser y se es en un devenir (referido a lo que sobreviene y acaece), constante. Un devenir lanzado hacia adelante en una “flecha del tiempo” llena de eventos catastróficos y anomalías.

Acontecimientos vitales y existenciales

En este devenir personal y sociocultural, somos y cambiamos especialmente a la luz de acontecimientos vitales y existenciales, especialmente de aquellos caracterizados por condiciones de volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad (“VICA”), donde el azar, el caos y el orden confluyen poderosamente entrelazados.

“Un acontecimiento es algo traumático perturbador que parece suceder de repente y que irrumpe el curso normal de las cosas; algo que surge aparentemente de la nada; sin causas discernibles (…) como una apariencia que parece tener nada sólido (…) como un efecto que parece exceder sus causas”, dice Slavoj Zizek en Acontecimiento.

Emerge una realidad transmutada

En esos instantes, las fuerzas e intensidades del impulso a la novedad personales y relacionales, se aceleran novedosa y creativamente. Emergen y se construyen nuevos significados y sentidos liberadores de las conductas cotidianas —como las laborales—, de autorrealización y trascendencia.

Emerge una nueva realidad transformada, transmutada, que llena de sentido lo que sucede y el hecho de la necesidad de cambiar. Se reconfigura un nuevo campo de sentido vital y existencial.

En estos acontecimientos, (como el estallido social y la pandemia con las crisis socioculturales y acontecimientos de violencia extremos), “se reconfigura el presente, se habilita un futuro impensable y se redimensiona y articula el pasado que lo precede para que este pueda abrazarlo, encajarlo, explicarlo”, agrega Slavoj Zizek en el mismo libro. Es decir, llenar de sentido el presente en una nueva narrativa personal, familiar, laboral, social, comunitaria y organizacional.

Cambios, acontecimientos y la felicidad: emociones

Durante estos procesos de cambios, el bienestar emocional de las personas tenderá a desplazarse hacia estados negativos (miedo, culpa, rabia, ansiedad y angustia entre otros) por sobre los positivos.

Estas emociones negativas, deberán ser vividas, aceptadas y elaboradas, mientras que las positivas (instantes de alegría placenteros), vividos en plenitud en el presente.

También emergerá la debilidad y la fragilidad como característica humana, por lo que deberán activarse los “dispositivos contra la fragilidad”, que señala Ricardo Capponi en Felicidad Sólida. Por ejemplo, la empatía, la compasión, la solidaridad, el amor, la espiritualidad y el sentido de comunidad.

De esta forma, se podrá vivir —a pesar de lo negativo—, un encuentro con la felicidad como estado y proceso emocional de bien estar subjetivo y bien ser, en el decir de Capponi, humanizador y personalizador.

Se trata, finalmente, de cambios, acontecimientos y la felicidad.

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